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Opinión / NOVIEMBRE 05 DE 2017

Derecho al espacio público o al trabajo

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"La sobre oferta mundial bajó el precio y vino la crisis de la que los cafeteros no se han podido recuperar"


El desempleo en Colombia es un problema estructural, resultante del modelo económico que se ha desarrollado en el país especialmente durante los últimos 27 años, a raíz de la imposición de las medidas económicas de corte neoliberal del Consenso de Washington. El modelo ha incrementado anualmente las importaciones en Colombia hasta llegar en 2016 a cerca de 13 millones de toneladas solo de productos agrícolas, que en su inmensa mayoría se pueden producir en Colombia. Imaginémonos cuántos jornales se dejan de utilizar en el país, para producir eso que se importa.

Con toda la razón, el senador Jorge Enrique Robledo, quien acaba de ser designado por sexto año consecutivo como el mejor senador de la República, señala: “La seguridad alimentaria es un asunto de seguridad nacional. Para las naciones es clave cultivar los alimentos que consume su población”.

Miremos el problema en el Quindío. Con el modelo del Libre Comercio, Estados Unidos rompió el Pacto Internacional del Café. La sobreoferta mundial bajó el precio y vino la crisis de la que los cafeteros no se han podido recuperar. Como si nos hubieran caído las siete plagas, nos cae el desastre natural más grande de los últimos 50 años, el terremoto del 25 de enero de 1999. Para colmo, de los recursos que se invirtieron en la reconstrucción no hubo un solo proyecto de reactivación económica. Esas son las verdaderas causas del desempleo y el subempleo en Colombia y en el Quindío. Por lo tanto, mientras se mantenga el modelo con los T. L.C., que están quebrando el aparato productivo nacional, habrá cada vez más desempleo y por consiguiente más subempleo o informalidad. Hay que cambiar el modelo económico.

En América hay unos 130 millones de informales, que para sobrevivir tienen que recurrir al empleo informal, Colombia ha ocupado uno de los primeros lugares de desempleo, cerca del 60% de la población apta para trabajar está en la informalidad y el Quindío en los últimos 27 años se ha disputado con Chocó, Norte de Santander y Risaralda un deshonroso lugar dentro de los primeros 3 puestos en desempleo.

Con el tema de la informalidad, se ha abierto un debate sobre el derecho al trabajo, y el derecho al espacio público. La Corte Constitucional se ha pronunciado al respecto y en conclusión señala, que las medidas de restitución del espacio público no pueden conculcar los derechos fundamentales de las personas que quedarían perjudicadas. Por lo tanto, hay que resolver el goce al espacio público y al mismo tiempo garantizar el derecho al trabajo dentro de la confianza legítima que protege al trabajador informal. Son aproximadamente 1080 trabajadores informales en Armenia. Con represión o a la fuerza no se va a resolver el problema. 


anjogub@yahoo.com


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