Opinión / SEPTIEMBRE 20 DE 2020

Empatía

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La empatía no es otra cosa que la hermosa capacidad humana de tener en cuenta genuinamente el bienestar de los demás . Va mas allá de la frase tantas veces repetida de ponerse en los zapatos de los demás. Tiene que ver con cuidar del otro y con la decisión de orientar nuestras acciones y comportamientos a contribuir a que esté en mejores condiciones y a aliviar si está en nuestras manos su dolor o sufrimiento. 

Cae como anillo al dedo en lo que se ha denominado la ética del cuidado en estos tiempos de pandemia. Pasa por ser consciente del impacto que tiene en conocidos y desconocidos, en los que están cerca y aquellos que están lejos o en familiares y extraños, las acciones individuales. Y como la reunión de esas voluntades particulares y de actos responsables sumados son soluciones efectivas a problemáticas globales. Estamos en relación unos con otros. Nunca como ahora, esto de ser parte de un todo había cobrado tanta importancia y generado tanto impacto .

Este lindo poema de Mario Benedeti que les comparto me evocó pensar en esta habilidad maravillosa y esencialmente social que es la empatía.

Cuando la tormenta pase

y se amansen los caminos 

y seamos sobrevivientes 

de un naufragio colectivo.

 

Con el corazón lloroso

y el destino bendecido

nos sentiremos dichosos

tan solo por estar vivos.

Y le daremos un abrazo 

al primer desconocido

y alabaremos la suerte

de conservar un amigo.

Y entonces recordaremos

todo aquello que perdimos

y de una vez aprenderemos 

todo lo que no aprendimos.

Ya no tendremos envidia

pues todos habrán sufrido. 

Ya no tendremos desidia, 

seremos más compasivos. 

Valdrá más lo que es de todos, 

que lo jamás conseguido.

Seremos más generosos

y mucho más comprometidos.

Entenderemos lo frágil 

que significa estar vivos..

Sudaremos empatía 

por quien está y quien se ha ido.

Extrañaremos al viejo 

que pedía un peso en el mercado,

que no supimos su nombre

y siempre estuvo a tu lado.

Y quizás el viejo pobre

era tu Dios disfrazado,

nunca preguntaste el nombre

porque estabas apurado.

Y todo será un milagro

y todo será un legado.

Y se respetará la vida, 

la vida que hemos ganado. 

Cuando la tormenta pase

te pido Dios, apenado, 

que nos devuelvas mejores, 

como nos habías soñado.


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