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Opinión / MAYO 31 DE 2015

La cátedra de la paz

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En desarrollo de la ley 1732 del 2014, el gobierno nacional acaba de dictar el decreto “por el cual se reglamente la cátedra de la Paz en todas las Instituciones educativas del País”.

Se prevé en su art. 2º que “para responder al mandato constitucional consagrado en los arts. 22 y 41 de la Constitución Nacional, el carácter de la cátedra de la Paz, será obligatorio”. Se decreta así mismo que “la cátedra tendrá como objetivo crear y consolidar un espacio para el aprendizaje, la reflexión y el dialogo sobre la cultura de la paz y el desarrollo sostenible que contribuya al bienestar general y el mejoramiento de la calidad de vida de la población”.

Históricamente está demostrado que es mucho más productivo, civilizado y proactivo, invertir en la paz que en el negocio criminal de los traficantes de armas, mercenarios y beneficiarios de las guerras. 

Para Colombia, más de 60 años de violencia, cerca de 300.000 muertos, millones de desplazados, miles de desaparecidos, heridos y falsos positivos, masacres, millones de huérfanos; deben ser más que suficientes para decir basta a la incultura de la muerte, a la paz de los sepulcros y sí a la vida, a la convivencia pacífica, al imperio de la justicia la concordia y el respeto a la diferencia.

En tal sentido, estas nuevas normas, son un buen aporte pedagógico para que desde la escuela, el colegio, la familia, la universidad; acompañados de entes administrativos, judiciales, eclesiásticos, militares, policiales, sociales, empresariales, etc., se empiece a implementar integralmente el rechazo al belicismo, al matoneo, al bullying y a toda forma violenta, agresiva o armada de resolver los problemas, desechando que ahora existen medios alternativos, de justicia, procesal, extra procesal, como mecanismos específicos solucionadores de conflictos.

Son ejes centrales de esta ley: la cultura de paz y el desarrollo sostenible a implementar en los pénsum académicos que deben incorporar antes del 31 de diciembre del 2015; en las áreas de ciencias sociales, historia, geografía, constitución política y democracia, ciencias naturales, educación ambiental, ética, valores y principios humanos.
Se sobre entiende que los docentes que orienten estas cátedras deberán ser calificados, cualificados y experimentados en las áreas académicas citadas, pues de lo contrario, el esfuerzo será contraproducente, ya que sería tanto como colocar a satanás a enseñar la Biblia. 

Así las cosas, nos debemos preguntar: ¿Cuándo los centros educativos del Quindío y el resto del país, tanto públicos como privados, empezarán a incorporar en sus programas académicos, esta cátedra oficial?, ¿Cuándo los colombianos comenzaremos a desarmar nuestros propios espíritus, y la mayoría de medios de comunicación a ser verdaderamente objetivos, veraces e imparciales?
Sobre esos parámetros, bienvenida la cátedra de la paz, de principios y valores de que hemos adolecido en estos 60 años de guerra y violencia fratricida entre hermanos.


justitiaylex@yahoo.com


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