Opinión / SEPTIEMBRE 26 DE 2020

Quisiera ver tu verdadero rostro

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

La música tiene el poder de conquistar corazones, apoyar en los momentos difíciles, convertir cualquier instante en eterno o para mí la más potente de las razones: “Ser la banda sonora de nuestras vidas”, esta introducción viene a una pequeña frase que será el eje central de esta columna pues siendo gran admirador del maestro Gordon Matthew Thomas Sumner, más conocido como Sting, traigo un fragmento de su canción Shape of my heart, que traducida dice: “No soy un hombre de muchas caras, la máscara que uso es una”, y es que mi pregunta es muy sencilla, ¿por qué vivimos de apariencias y no con transparencia en nuestro actuar?, la grandeza de una comunidad está en la claridad de sus palabras, en el respeto a su actuar y el valorar a todos aquellos que están en su entorno; salimos a la calle actuando y buscando la cara que más se acomode a nuestro interlocutor, dejando de lado al verdadero ser que maravillosamente hemos forjado, con errores, con debilidades, desconociendo muchas cosas, pero motivado a aportar y creer que podemos cambiar la imagen de nuestra ciudad si nos proponemos hacerlo.

Un día sembramos esperanzas y al siguiente desconfiamos de las semillas. 

Un día generamos alianzas con proyección hacia la mejora continua y al siguiente decidimos crear subgrupos para convertir todo en fines políticos y económicos, olvidando que como sociedad unidos todos podemos gobernar y ser ricos en todos los sentidos y dirección que conlleve la palabra.

Los invito a pensar si somos seres de máscaras o realmente tenemos tantas capacidades y ganas de aportar que ya podemos mostrar nuestra única cara. 

¿Qué sucede cuando vemos personas activando de manera positiva metas perdidas por la ciudad y preferimos esperar a que un supuesto líder llegue a tomarse la foto y solo así queramos ser parte de la misma?, es más y como hace poco sucedió… “Solo llegar para la foto y luego misteriosamente, desaparecer” pero eso sí, inundar las redes con sus fantasías mentales y honrosas frases de hacer parte del cambio.

Para mejorar la ciudad no pueden existir colores, ideologías o creencias. Tal como el bosque lo enseña, todas las plantas pueden sobrevivir juntas sin importar de que semilla surgen. Primero nutramos, abonemos y démosle la más hermosa imagen a cada calle, parque, pared, mural o andén en tu barrio, es más, empieza por tu casa y dile lo mismo a tu vecino; invita a tus amigos a hacer algo por el espacio en común y solo de esta manera construiremos el verdadero paraíso bíblico en el que vivimos.

Comentario final: La re-evolución a manos ha empezado, sumar es mejor que dividir. Cuidado líder de antaño. La gente está dejando sus máscaras y por fin está entendiendo qué merece 


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