Opinión / SEPTIEMBRE 27 DE 2020

Sebastián derribado

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La caída de la estatua de Sebastián se da tras un hecho histórico de reparación simbólica por el daño causado a las comunidades indígenas, por parte de los colonizadores españoles, el cual ha continuado a través de la historia por los perpetradores que esta vez desde las instancias de poder se empeñan en su exterminio. 

Centenares de indígenas agobiados e indignados por la indiferencia del Estado, ante el olvido, la persecución, el asesinato selectivo de indígenas, campesinos y líderes sociales, y como una manera de reivindicar la memoria del genocidio de los ancestros a manos de Belalcázar y muchos otros mal llamados conquistadores que con  espada en mano y a sangre y fuego arrasaron con los pueblos y con la cultura de nuestros aborígenes; por lo que derriban la estatua de Sebastián de Belalcázar como lo que ellos mismos lo han calificado “un acto emancipatorio y reivindicador”.

El derribamiento de la estatua del ‘conquistador’ y gobernador de Popayán, Sebastián de Belalcázar, que se llevó a cabo, después de un largo recorrido por la ciudad de Popayán, en el sector conocido como el Morro de Tulcán, donde más de 5.000 marchantes de las comunidades indígenas Misak y Nasa, de Cauca, y Pijaos, de Tolima, en representación de las tribus indígenas de América; como un desagravio deciden derribar la estatua dejando solo las ruinas del monumento, reclamando justicia por los ancestros que fueron sometidos a un régimen de terror, saqueos y genocidio en lo que hemos conocido como época de la conquista, financiada por los reyes católicos de España; reyes que aún hoy vienen siendo acusados y perseguidos por corrupción, como el caso del rey Juan Carlos de España y la reina Isabel Monarca del Reino Unido,  entre muchos otros corruptos representantes de la monarquía a nivel mundial.  

Han sido muchas las reacciones a favor y en contra de lo sucedido. La Organización Nacional Indígena de Colombia, Onic, se suma a las manifestaciones de apoyo con este mensaje categórico afirmando que “Es un acto liberatorio, de dignidad y descolonización”. Por otro lado, estos hechos también tuvieron voces de repudio y además se hicieron ofrecimientos de recompensas por parte de Juan Carlos López, alcalde de Popayán, y Jorge Luis Vargas, director de seguridad ciudadana de la Policía Nacional, para hallar a los responsables de haber tumbado la estatua del colonizador; pero también por otra parte se han escuchado voces de solidaridad de varios líderes y representantes sociales como lo expresado por Luis Fernando Arias, dirigente indígena Kankuamo y consejero mayor de la Onic, quien expresa su apoyo a este acto reivindicatorio de las comunidades indígenas de América: “Es un acto emancipatorio contra esa historia genocida contra los pueblos indígenas de América. Era una deuda pendiente durante siglos, que ha sido saldada”; de igual forma se manifestó la alcaldesa de Silvia, Cauca, Mercedes Tunubalá, expresando que “la reivindicación histórica debe continuar”.  

 


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