Opinión / JUNIO 30 DE 2015

Sus duelos

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Con suficientes argumentos el notable crítico Carlos Alberto Castrillón, se emocionó con los nuevos versos publicados por Esperanza Jaramillo(1); la bella trascendencia de su lenguaje hace exclamar al prologuista, Gonzalo Mallarino: “Las influencias bien asimiladas, bien pasadas a través del tamiz emocional, hondo, vital de la nueva voz, hacen que esta se llene de sonoridades y colores nuevos.”( pág 3).

De la mano del gran poeta del sur, Aurelio Arturo, la hermosa corteza de toronja: “En este instante/ vislumbro / dos formas de vida/ la fruta tiene la medida/ de mi sed/y ella / la hormiga/ se dará un festín en mi parcela /”.

El samán grandioso de su tierra tiene la edad del tiempo y de sus búsquedas: “Tiene la edad del tizne/ que sesga los ojos/ de un toro/... su tronco sagrado/ se trasparenta/ en peces líquidos/ a partir de sus brazos / empieza mi soledad/”.

La autora una cantora por excelencia, interpreta con viva emoción la fuerza existencial de su piel: “Este aguacero de niebla/ con su juego de espejos/ en una callejuela de Filandia/ desdibuja el tiempo/ Deshila el nudo de mi nostalgia/ la gota salpica el brillo/ en el aro verde/ de una botella que gira/”.

El canto de Esperanza penetra el fondo del alma y conmueve las fibras íntimas: “Es hora de plegar la tienda/ extender los brazos/ volver al limo/ y a la arcilla/ Detenerse en la libélula/ y el escarabajo/ Decir/ soy atisbo de galaxia/ soy alubia/ agua dulce/ que ondula al centro/ de la tierra/”.

En Detrás de los cerrojos, hay un anhelo ferviente que la poetisa no esconde, surge en la propia fuerza de su vida: “Quitarme el traje de fiesta / y volver/ con la pasión de las fruta/invadida de sol/...ser tormenta al final de mí misma/ tocar la arcilla/”.

Alguna evocación recuerda al gran Cesar Vallejo: “Este día solitario/ es un viaje al vacío/ Me deshago en la bruma/ me deshojo en el aire/como ala herida/”.

Imposible no mencionar a sus abuelos, voces mayores de la literatura Colombiana, Juan B. Jaramillo Meza y Blanca Isaza de Jaramillo Meza: “Me lleva hasta la casa/ de geranios/ con aromas a dulce/ de naranja/ la casa de Juan y Blanca / es ahora un pájaro en agonía/con las alas plegadas/ La casa de la infancia/ es solo/ una bahía desolada/”.

En su bello poema Retorno, reina la melancolía. ¿Acaso se había ido?: “Abandonaré mis pasos/ al borde de la soledad/ ahora regreso/ a la sombra/ de las montañas/ al lugar/ donde una mesa/ siempre puesta/ me esperaba/Donde la memoria se vuelve astillas/ y el mundo se borra/”.

Este poemario de la ilustre escritora calarqueña consigue el empeño de señalar algunos aspectos vitales y nos conduce por los caminos de su intimidad con sinceridad no exenta de una maravillosa sonoridad. Recomiendo.

 

 1) Jaramillo Esperanza, Tiempo del escarabajo. Editorial Oveja Negra. Abril 2015. 101 páginas.


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