Opinión / SEPTIEMBRE 25 DE 2020

Un proyecto educativo de territorio

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Como ya lo describí, la Universidad del Quindío transita el concepto de Universidad región con proyección internacional. Uno de los escenarios que moviliza y lidera dicha iniciativa, está en nuestro proyecto educativo, desde el cual esos dos ejes de desarrollo son centrales pues se trata de una propuesta que, desde lo institucional, cobija y se articula con la idea regional de desarrollo.  

Para nadie es desconocido que los grandes conglomerados del mundo actual soportan el proyecto de país en la educación. Sociedades como la japonesa, la ciudad-Estado de Singapur, Suiza o Finlandia, conciben que el ancla que les permite un alto nivel de calidad de vida, es todo lo encaminado a acciones educativas que pretendan la felicidad de sus ciudadanos. Esos elementos están en el ADN formativo de la Universidad del Quindío.

Por ello, el Proyecto Educativo Uniquindiano, Peu, acompañado por la política académica curricular se convirtió, desde 2015, en la guía educativa pensada con proyección de 10 años, al final de cuyo ciclo se espera una característica especial y es que nuestra alma mater contribuya efectivamente a que la región se consolide como territorio de ciencia, paz, gestión, bienestar y felicidad.

Es así como el Peu definió que la formación que reciben los uniquindianos les permita no solo exaltar la región, mostrarla al mundo, sino ser competentes para movilizarse en cualquier sociedad. Los planes de estudios propuestos, que dinamizan los tres ejes misionales de docencia, investigación articulados por la extensión, se trabajan y retroalimentan con y por las comunidades, sin perder el sendero de la alta calidad, en el que caminamos todos los estamentos.

Si bien el proyecto educativo tiene su frontera hacia 2025, hoy se pueden mostrar logros: fue soporte central en el proceso de acreditación institucional de alta calidad en el año 2018, los programas académicos acreditados se han reformado en función de esta visión, en los últimos tres años más de 1.200 estudiantes se graduaron con nivel B1 en segunda lengua —en 2022, serán 3.000 anuales—, se ha consolidado el 22 % de docencia apoyada por la tecnología y, más importante aún, esta política educativa ha generado menores índices de deserción estudiantil que los presentados por los indicadores nacionales.

En efecto, entonces, el Peu está evidenciando lo que se conoce como una universidad-región con proyección internacional. Para consolidar este proyecto colectivo es necesario seguir sus líneas de trabajo, aunque es flexible. De esa manera, entre todos contribuiremos a que, en los años que siguen, la historia uniquindiana refleje en resultados, el valioso acercamiento que hemos logrado con los diversos actores sociales; en otras palabras, juntos todos podremos. 

 


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