Opinión / MAYO 06 DE 2012

Unas declaraciones infortunadas

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  No ha tenido Colombia suerte en la defensa de su territorio. Basta repasar la historia desde la independencia hasta nuestros días. Ha sido una serie interminable de malos tratados por medio de los cuales se han cedido a nuestros vecinos inmensos territorios. A tal punto, que hoy la extensión de la nación es la mitad de lo que era el Virreinato de la Nueva Granada.

Sin duda la pérdida más dolorosa fue la de Panamá, en la cual se sumaron la traición de algunos colombianos, la codicia de aventureros y la rapacidad de los Estados Unidos. Fue increíble la torpeza de Marroquín y Miguel Antonio Caro, así como la conducta antipatriótica de los dos. El primero cometió el error imperdonable de no firmar el tratado Herrán Hay, antes de someterlo a la aprobación del Senado. El segundo, se empecinó en rechazarlo, a pesar de ser un secreto a voces la conspiración en marcha para arrebatarnos el Istmo. Siempre he sostenido que estos dos personajes faltaron a sus deberes para con la nación y tienen que ser condenados por el tribunal de la historia.

En 1952, en tiempos de la dictadura de Urdaneta Arbeláez (“sordo a todo lo que no fuera retiñir de monedas”, como dijera Jorge Zalamea, en El Sueño de las Escalinatas), el canciller Juan Uribe Holguín le regaló a Venezuela los islotes de Los Monjes, situados al Norte de la Guajira. Sin duda ésta ha sido una de las causas para que en esa nación se hayan inventado la teoría de la “costa seca”, con la cual se le niega a Colombia su derecho sobre las aguas del Golfo. Hace años se guarda silencio sobre ese diferendo y cada día que pasa Venezuela consolida sus títulos injustos sobre lo que no le pertenece.

Un lamentable descuido del gobierno de Pastrana, dejó que se formara un litigio ante la Corte Internacional de Justicia, sobre el archipiélago de San Andrés y Providencia. Posiblemente para distraer a la oposición, el gobierno de Nicaragua demandó el tratado Esguerra-Bárcenas, con la tesis de que en esa época ese país estaba bajo el dominio de Estados Unidos. Olvidaron que por ese acuerdo Colombia renunció a ejercer la soberanía sobre la costa de Mosquitia, que es la costa de Nicaragua sobre el Atlántico. En 2007, un primer fallo de la Corte reafirmó la validez del tratado y, por consiguiente, reafirmó la soberanía de Colombia sobre San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Quedó pendiente la definición del límite marítimo, que hasta ahora ha sido el meridiano 82, que Nicaragua quiere desconocer para apoderarse de los cayos Roncador, Quitasueño y Serrana.

¿Qué ha sucedido? Mientras los representantes de Colombia ante la Corte, defendían la plena soberanía que Colombia ha ejercido sobre todo lo que hoy son sus aguas territoriales, la señora Canciller María Ángela Holguín, de buenas a primeras, salió con una declaración inaceptable e inoportuna: la de que aunque “nadie está preparado para que le digan “este pedacito ya no es de ustedes”, tenemos que tener en mente que cualquier cosa puede pasar…”. ¿Qué quiso decir? ¿Cuál fue el mensaje para la Corte del gobierno de Colombia que ella representa?

Sabemos que vamos a perder, y lo aceptamos. Resta únicamente que nos digan cuánto perdemos. Esto, nada más y nada menos, es lo que ha dicho la señora Holguín. Y el presidente ni siquiera le ha llamado la atención ni ha definido si esta aceptación anticipada de la pérdida del pleito es también la posición suya.

En cualquier parte una imprudencia semejante habría causado la inmediata destitución del funcionario irresponsable. Aquí no. Al contrario de la práctica universal, en Colombia los funcionarios públicos son irresponsables.

Si la señora Holguín hubiera hecho ese comentario al oído del presidente Santos, en secreto, no habría habido problema. Pero pregonarlo a los cuatro vientos ha sido una absoluta deslealtad con la nación. Ella fue más elocuente que todos los abogados que pueda pagar Nicaragua.

Para completar, podría hacer otras declaraciones en relación con el diferendo con Venezuela sobre el Golfo. Si fueran por el estilo de las que ha hecho a favor de Nicaragua, todos los venezolanos se les agradecerían siempre. Esperemos. Toda situación puede empeorar: no sería raro que las hiciera.


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