Coctelera / OCTUBRE 16 DE 2020

Coctelera

Este viernes llega la Coctelera con 2 sorbos de: 'Sueño truncado' y 'Condecoraciones aguadas'.

Sueño truncado

 

El lunes 12 de octubre, tres días después de que falleciera su padre, murió en Armenia el prestigioso médico quindiano Álvaro Marín de la Pava. El doctor Marín se graduó del colegio Nacional Jesús María Ocampo, había estudiado en la universidad del Rosario y se especializó en otorrinonaringología y tenía estudios en esta rama de la medicina en la universidad Autónoma de Barcelona. En el año 82 viajó a España en donde continuó con su formación académica y allí forjó una admirable carrera como profesional de la salud, prestó sus servicios médicos en el hospital universitario del Valle de Hebrón, en el Instituto de Prestación de Asistencia Médica a Personal Municipal de Barcelona, Panem, y en el Centro Médico Creu Groga. En sus años juveniles fue un destacado deportista y sobresalió en natación y en tenis, representando al Quindío en juegos nacionales. Luego de trabajar varias décadas en Europa, el médico Marín de la Pava regresó en enero de este año a Armenia con el sueño de montar un centro de servicios médicos especializado en el manejo de vértigos y para tal fin trajo equipos alemanes de última tecnología y se capacitó en Italia y en Francia. Ya en su tierra natal, la vida le tenía preparado algo diferente, el doctor Álvaro contrajo Covid y pese a que gozaba de buena salud, había sido deportista y apenas tenía 62 años, el virus lo afectó gravemente y después de varios días en la unidad de cuidados intensivos del hospital San Juan de Dios, falleció. Paz en la tumba de este buen hombre de altruista proceder, miembro en sus años mozos de la Cruz Roja Juvenil en Armenia. LA CRÓNICA DEL QUINDÍO lamenta el deceso del doctor Álvaro Marín y el de su padre y se solidariza por tan duro momento con sus familiares y personas allegadas.


Condecoraciones aguadas

No resultaron muy vistosas las ceremonias de entrega de reconocimientos por parte de la alcaldía de Armenia en el marco de la conmemoración de los 131 años de vida administrativa del municipio. El Cordón de los Fundadores, cuyo destinatario merece toda la consideración y admiración, no se pudo entregar oficialmente porque con el doctor César Hoyos Salazar se acordó que para garantizar su salud la imposición se haría en otro momento. En la catedral de Armenia se leyó el decreto oficial que exalta al exalcalde y jurista pero el homenajeado estuvo en casa. Ya en horas de la noche, del pasado miércoles, estaba agendada la entrega de la distinción Emblema de Amor por Armenia y de los Cafetos de Oro, pero esta ceremonia se vio opacada por detalles protocolarios que también valen oro. El acto de exaltación, programado en el centro recreacional y turístico de Comfenalco, empezó tarde y cuando se disponían a colgar la primera medalla se soltó tremendo aguacero, lo que vino después fue el correcorre de los organizadores para conseguir algunos paraguas y oficializar las exaltaciones, incluso a algunos de los homenajeados les tocó conseguir, por su cuenta, sombrillas. Lástima porque el acto tenía transmisión de televisión pero al final, por condiciones climáticas y logística, todo se aguó. Con poca gente en la ceremonia religiosa por la pandemia, y con poca gente en Comfenalco y metida en sus carros, concluyó el día principal del cumpleaños de Armenia.


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