Editorial / SEPTIEMBRE 27 DE 2022

A caminar

Qué bueno que fuera por iniciativa propia, adoptar, ocasionalmente, medios alternativos para movilizarse por la ciudad y usar más el transporte público.

A caminar

Hoy toca, de manera obligada, por decreto municipal, dejar carros y motocicletas guardadas. Los beneficios de un día sin carro y sin moto son varios, a saber: disminuye la contaminación en todas sus formas, baja el número de siniestros viales, rebaja el estrés en la ruta y, lo más importante, se gana en calidad de vida. Caminar o usar medios de transporte como la bicicleta resulta, además de saludable, terapéutico. Se disfruta más la ciudad y disminuye la agresividad y la violencia en un día como el de hoy martes, con menos motores retumbando y menos exhostos tornando gris el paisaje.

Las ciudades modernas y sostenibles, y Armenia quiere y tiene cómo ser una de ellas, privilegian el transporte eléctrico, el uso de la bicicleta y caminar. La topografía de la capital quindiana permite, de vez en cuando, que se apaguen los motores; las distancias a recorrer son cortas y el clima también ayuda. Hoy es un día para reflexionar qué están haciendo los ciudadanos que aquí moran por la ciudad que quieren, qué tanto están aportando para hacer de este todavía envidiable territorio un lugar más agradable para vivir. Pausa para las quejas y esa manía de mirar siempre al gobernante de turno para explicar todo lo que no está bien, y play a una mirada introspectiva sobre el cumplimiento de los deberes como integrante de la vida en comunidad.

Debiera ser tendencia en universidades, colegios y empresas que, con frecuencia, se promuevan comportamientos saludables con el planeta, como usar menos los vehículos de combustibles fósiles, reciclar, ahorrar agua y energía, disponer mejor las basuras, entre otros. La teoría ya no sirve, el tiempo se agotó, lo que puede retrasar la llegada del caos total es un verdadero cambio actitudinal. Si, hay territorios mal administrados, pero también mal habitados. Reducir los deberes de un ciudadano a hacer críticas en redes sociales y quejarse en tertuliaderos, está lejos de ser un verdadero aporte para frenar el desorden social y ambiental.

Hoy es día sin carro, en lugar de preguntarse si se trata de un negocio para favorecer a equis o ye empresa, si va en contra de las libertades y tratar de asociar la jornada a los desatinos del Estado, confirma que hay poca voluntad de cambio y casi ninguna disposición para aportar al mejoramiento de la vida en comunidad. Hoy no debiera protestarse porque, en últimas, los beneficios de un día sin carro son para el territorio y quienes en él habitan. Una jornada de doce horas sin vehículos particulares no quiebra ninguna empresa, no trunca los sueños de nadie, no aumenta la pobreza ni el hambre ni el desempleo y tampoco va en contra de las libertades.

Por supuesto, la reflexión no solo debe aparecer en la mente y boca de quien tributa, hoy también debiera reflexionarse en los despachos públicos sobre la ruta de desarrollo que se está trazando desde el poder ejecutivo. Armenia, por ejemplo, tiene que avanzar hacia un sistema estratégico de transporte: masivo, incluyente y económico, esa sigue siendo una tarea pendiente. Aquí hay varios municipios que se pueden unir, si es que hay voluntades, para tener rutas compartidas de buses, con terminales satélites de intercambio y que, por ejemplo, universitarios puedan llegar a su destino con un solo tiquete. Lo otro es avanzar en más kilómetros de ciclorrutas, en muelles paisajísticos y zonas para caminar.

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