Editorial / DICIEMBRE 03 DE 2022

Cacao de calidad

La Escuela Nacional de Calidad del Cacao del Sena Quindío, como ya se hizo a través de su similar del café con los productores del grano, les dará el impulso que necesitan los cacaoteros locales para hacer historia. 

Cacao de calidad

Como lo hizo con la apertura de la Escuela Nacional de la Calidad del Café, vuelve el Sena regional Quindío a extender su mano amiga a otro sector productivo del departamento que viene en franco crecimiento: los cacaoteros. Tener en el departamento la Escuela Nacional de Calidad del Cacao, como ocurrió con la del café, fortalecerá las competencias de los productores locales, formará el talento joven y adulto dedicado a la producción de este fruto y hará de este pequeño y fértil departamento un referente a nivel nacional. Otro proyecto bien pensado del Sena que hace más competitiva la región.

La Escuela Nacional del Café del Sena Quindío fue, sin temor a exagerar, la casa de todos los baristas del Quindío. Tras la puesta en funcionamiento de este espacio de estudio y formación alrededor de la bebida oscura, se multiplicó el número de tiendas de café en el departamento, hubo innovación, atención de calidad e información cautivadora en torno a las diferentes preparaciones en taza. Con la Escuela Nacional de Calidad del Café hubo, además, relevo generacional en las fincas, los jóvenes hijos y familiares de adultos caficultores se animaron a sembrar, recoger, tostar, empacar y exportar. Eso sin contar la cantidad de extranjeros que se prepararon en el Quindío y ahora hacen negocios con productores locales.

Por eso debe celebrarse la apertura de la Escuela Nacional de Calidad del Cacao. Las cifras quindianas relacionadas al negocio cacaotero son buenas; hay, incluso, marcas locales que ya han ganado varios premios en Europa por la calidad de lo que están sembrando, cosechando, transformado y vendiendo. Escuchar decirle a Lilia Cardona, gerente de la Cooperativa de Caficultores del Quindío, que el 95 % del cacao que están comercializando  lo están exportado a Suiza para una empresa de tantos pergaminos como Ferrero Rocher, son palabras mayores.

No son más de cinco años los que suman los cacaoteros locales en la etapa madura de su negocio, por eso es admirable lo que han conseguido. A los productores certificados de cacao en el Quindío, asegura la directiva de la Cooperativa de Caficultores, Ferrero Rocher les puede garantizar la compra por el resto de la vida; qué más estímulo esta sentencia, es un premio, eso sí, a la honestidad con la que la mayoría araña la tierra en el Quindío. Tiene pues este territorio otro negocio bueno que explotar, ahora con el acompañamiento del Sena y su Escuela de Calidad del Cacao.

Atención a las cifras: Desde el año 2019, a través de la Cooperativa de Caficultores del Quindío, se han comercializado 890.000 kilos de cacao, que significa operaciones por un valor que ronda los $7.500 millones. Hoy, una arroba de cacao la está pagando la Cooperativa a $128.000. De seguro, en poco tiempo y, gracias a la Escuela Nacional de Calidad del Cacao del Sena, estas cifras, ya de por sí buenas, serán mucho mejores.

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