Editorial / FEBRERO 03 DE 2023

Confianza

Aunque no se prevé crecimiento en la economía colombiana este año, la tasa de desempleo local podría mantenerse cerca del promedio nacional y lejos de los angustiantes porcentajes que por años se dieron para esta parte del país. 

Confianza

Aunque todavía falta, y mucho, para llegar a un desempleo promedio de un solo dígito en Colombia, el reporte del Dane sobre la tasa de desempleo que hubo en 2022 muestra una disminución. Otras pueden ser las noticias, no tan favorables, este año, en materia de empleabilidad en el país. Analistas y académicos vaticinan una desaceleración de la economía. Si la economía no crece la tasa de desempleo aumenta, así de simple es la ecuación. El 11.2 % confirmado por el Dane, en referencia a la tasa de desempleo de 2022 en Colombia, si bien es menor al de 2021 (13.8 %), y mucho menor al de 2020 (16.5 %), sigue siendo superior al de 2019 (10.9 %) antes de la pandemia que todo lo cambió. En el caso de Armenia, ocupar el puesto siete, entre las veintitrés ciudades y áreas metropolitanas que acostumbra medir el Departamento Nacional de Estadística, y que corresponde al trimestre móvil octubre – diciembre 2022, debe leerse como positivo.  

Si es cierto lo que anticipan los expertos, y el crecimiento económico del país se reduce entre 1.5 y 2 %, el desempleo de 2023 tampoco será de un solo dígito. Podría ser que, afirman los analistas, la tasa de desocupación en Colombia ronde el 11.3 %. En resumen, no parece ser este recién comenzado año el mejor del último lustro, aunque para el caso local buenos vientos pueden soplar. El antídoto para lo que se anuncia puede estar en la construcción de obras. De nuevo para el gobierno nacional el plan de choque para el desempleo, como lo fue en otros periodos presidenciales, podría ser el desarrollo de proyectos de infraestructura. Ojalá en eso acierten desde la Casa de Nariño y obre la sensatez para no seguir haciendo más pesado el de por sí hoy ya bien abultado fardo de preocupaciones de casi todos los colombianos. 

Que este sea el último año de mandato constitucional de alcaldes y gobernadores, también puede ayudar. Echar a andar proyectos y entregar obras será el afán de la mayoría de los mandatarios. Si en el Quindío se privilegia la contratación de mano de obra local en cada proyecto, tanto el departamento como su capital se mantendrán, como ha sido la constante en los últimos trimestres, flotando en la mitad del pelotón con una tasa de desempleo que, si bien no le alcanzará para sacar pecho, sí pueda servir para avanzar en la carrera. Este es el año en el que los presupuestos del sector público, bien empleados, pueden contribuir a mejorar la calidad de vida de quienes moran en este pequeño territorio. 

Los juegos nacionales serán otro acicate para la economía local. Las obras que se van a desarrollar y la realización de las justas le vendrán muy bien a los quindianos en un año que genera tanta incertidumbre en la mayoría de los colombianos. Tanto por los lados de gobernación como de la alcaldía de Armenia se ve movimiento de maquinaria, obreros en las vías y vallas de obras; lo anterior, sumado a ese turismo ya no estacional en el Quindío, configura un abanico de alternativas para creer y confiar que, aunque no será un año de vacas gordas para Colombia, en el Quindío la situación podrá ser más alentadora que en otros departamentos del país. La mayor preocupación sigue y seguirá estando en la alta tasa de desempleo juvenil.


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