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Editorial / ABRIL 18 DE 2024

Desafíos sociales 

La convivencia con los habitantes en situación de calle es, en muchos casos, respetuosa. Sin embargo, este equilibrio precario se ve amenazado por la presencia de grupos delictivos y jíbaros que aprovechan la vulnerabilidad de esta población.    

Desafíos sociales 

Preocupa la ya habitual presencia de habitantes en situación de calle en Armenia y la consiguiente desatención del municipio. Basta con caminar el cuadrante del centro de la ciudad a cualquier hora del día para verlo a simple vista, pero también dan cuenta de la problemática las recurrentes quejas de la ciudadanía y los testimonios recogidos durante un recorrido realizado por Nueva Crónica Quindío. Percepción de inseguridad, microtráfico y mal manejo de basuras son la constante que acompaña a esta población y si a eso se suma una presencia policial que, aunque existe, resulta insuficiente para atajar el problema, están dadas las condiciones para una situación que se acerca al punto crítico.    

El abandono de alcaldía se manifiesta de diversas formas, desde la falta de mantenimiento de espacios públicos hasta la inacción frente a focos de consumo de drogas como el emblemático vagón de la locomotora en la glorieta de la calle 26. Este último, a pesar de haber sido objeto de varias reparaciones, continúa siendo un refugio para el consumo de estupefacientes, sin que se adopten medidas efectivas para protegerlo.  

La gente se queja además por el deterioro de los entornos, ya que muchas personas en condición de calle se dedican a escarbar —no reciclar— las basuras y terminan alterando el ambiente, incluso algunos puntos de los barrios son focos de plagas y de vectores.  

Algunas chatarrerías, por otro lado, se convierten en puntos de encuentro y negociación para los habitantes en situación de calle, quienes buscan obtener ingresos a través de la venta de materiales reciclables. Si bien existen regulaciones, su aplicación parece ser laxa, lo que contribuye a mantener este ciclo de marginalidad y desamparo.  

Resulta sorprendente descubrir que Armenia carece de un espacio destinado específicamente para atender a esta población vulnerable. Si bien se mencionan planes en marcha, la realidad es que hasta el momento no se ha materializado una respuesta efectiva por parte de las autoridades locales, luego de casi cuatro meses transcurridos ni siquiera se avizora una solución pronta. Mientras tanto, la secretaría de Desarrollo Social intenta paliar la situación con acciones puntuales, como la apertura de espacios en la clínica El Prado para brindar atención médica y psicológica, lo cual es positivo, pero escaso.    

Es necesario acatar el llamado a no contribuir con limosnas, ya que estas pueden perpetuar el ciclo de dependencia y adicción de los habitantes en situación de calle. En cambio, se insta a apoyar alternativas que promuevan la inserción social y laboral de esta población, reconociendo su dignidad y potencial como miembros activos de la sociedad.  

La situación de los habitantes de calle en Armenia requiere una respuesta integral por parte de la alcaldía, que vaya más allá de medidas paliativas y que aborde las causas subyacentes. Hay que dejar de lado la indiferencia y trabajar en conjunto con quienes sí tienen la experiencia en el tema, así se podrá construir una ciudad más inclusiva y solidaria para todos.  


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