Editorial / ENERO 20 DE 2022

El ahogado no está río arriba

Según cifras oficiales, la cantidad de siniestros en la vía La Línea disminuyó en un 93 %. La visita técnica a la megaobra reafirmó la modernidad y seguridad del carreteable. 

El ahogado no está río arriba

En buena hora el director nacional de Invías, Juan Esteban Gil Chavarría, hizo presencia en el complejo de vías y túneles construido para cruzar la Cordillera Central y reafirmar allí algo con lo que la veeduría ciudadana de la obra y representantes del gremio transportador están de acuerdo: no hay reparos técnicos en la obra. La única forma de evitar la siniestralidad es haciendo de la prudencia la principal cualidad de cada conductor. 

Una de las más importantes ventajas de contar con el túnel de la Línea y los viaductos es la seguridad que se ganó para los viajeros, pero la misma depende, principalmente, del comportamiento al volante. Exceder los límites de velocidad, adelantar en zonas prohibidas, no conservar la distancia entre vehículos o no realizarles mantenimiento preventivo es lo que está dejando familias incompletas. 

Por supuesto, la entrada en funcionamiento de la megaobra vial permite un considerable aumento de velocidad en el desplazamiento, de lo contrario no tendría sentido la construcción de la vía. Pero esa no es la causa de los siniestros ocurridos recientemente con los saldos en muertos y heridos por todos conocidos; la causa de los choques ha sido, dicho por los investigadores, fallas técnicas de los automotores y humanas de los conductores. Afirmar que el diseño de la carretera es el causante de los siniestros es buscar el ahogado río arriba. 

Seguramente habrá cosas por mejorar. Es factible la implementación de rampas de frenado (ninguna dentro de un túnel); duplicar o triplicar, de ser necesario, la señalización vial; y no desfallecer en lo más importante: pedagogía. Lastimosamente la irresponsabilidad al volante es uno de los mayores males y lo más complejo de corregir; camionados de dinerose han usado en campañas publicitarias para rogarles a los conductores que no conduzcan embriagados, que no adelanten en curva o sobre doble línea amarilla y que no excedan los límites de velocidad, pero, algo tan básico, no lo ha podido entender la especie más evolucionada que habita el planeta. 

Es importante revisar lo que pasa con las condiciones contractuales de los motoristas. Los microsueños y el estrés laboral también están provocando misas exequiales y dejando muchos niños huérfanos. Tarea para las autoridades y empresarios del sector, un conductor sin el adecuado descanso o visto como una máquina por el empresario es un peligro para él, las vidas que transporta y los demás actores viales, pero de eso se habla poco.  

Con todo y lo apocalíptico y doloroso que fue la tragedia ocurrida al interior del túnel Los Venados, ese catastrófico evento no puede ser el termómetro para evaluar la seguridad de la recientemente inaugurada vía. El tractocamión falló y eso se hubiera podido evitar. Claro, el camino más corto es cuestionar el diseño de la obra y el largo apelar a la autocrítica en los conductores. Por fortuna ya cuenta el país con un manual de túneles, diseñado por profesionales de la Universidad del Quindío, lo cual, seguramente permitirá aumentar el de por sí elevado nivel de seguridad que ofrecen este tipo de obras en Colombia. Pero, de nuevo, lo otro para evitar tragedias en la vía es la inteligencia vial y para ella no hay manual que valga, es cuestión de sentido común y amor por la vida.

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