Editorial / DICIEMBRE 02 DE 2022

Mujeres que trascienden

Cae la versión número 29 del Premio Comfenalco a la Mujer como un bálsamo a este territorio luego de días tan marcados por crímenes contra las mujeres.

Mujeres que trascienden

El Premio Comfenalco a la Mujer es, además, la contra para, sin apartar la mirada del rechazo a toda forma de violencia contra las mujeres y exigiendo celeridad en las investigaciones y condenas por los feminicidios ocurridos en esta parte del país, refugiarse en el buen ejemplo de tantas tesoneras quindianas de diferentes edades, que trabajan sin descanso para procurar el bien y hacer de este departamento un mejor lugar para vivir. Ovación cerrada y de pie para las doce postuladas este 2022 a tan justo premio que cada año entrega la caja de compensación familiar del Quindío.

Diana Lucía Franco, Luz Mélida Rodríguez, Jeinny Paola Cortés, Rosa María Orozco, Manuela Ricaurte, Máryuri Carrillo, Luz Mila Vasco, Josefina de la Vega, Blanca Nubia Delgado, María Victoria Salazar, Deysy Guarín y Daniela Aristizábal (la ganadora) valen oro de ley. Ninguna de ellas nació en cuna de oro, dan de lo que tienen y no de lo que les sobra. Sus proyectos de vida tienen como norte el servicio, creen en las causas nobles y en las pequeñas revoluciones que son las que logran las grandes transformaciones. Acertó el director administrativo de Comfenalco Quindío, José Fernando Montes Salazar, al decir en su discurso previo a la ceremonia de exaltación, refiriéndose a las postuladas: “Para ellas nunca han existido los límites sino las oportunidades”; frase para enmarcar, pregonar y llevar a la práctica.

Daniela Aristizábal, la mujer Comfenalco 2022, tiene apenas 27 de años, pero ya trascendió. Su obra ha transformado la vida de decenas de familias, fundó el mercado campesino de Calarcá. Lo que aprendió en la academia lo enseña a quienes habitan el campo. Promueve la agricultura limpia, amigable y sostenible con el planeta. Es una líder buena, de sus padres heredó el respeto por los demás y por la tierra, basta conversar unos minutos con su padre, Fabio, para creer en aquella que reza: “de tal palo, tal astilla”. El Quindío necesita más personas como Daniela; como Máryuri, hija de campesinos que les ha enseñado arte a más de 500 mujeres para que tengan un sustento; como Luz Mila, desplazada por la violencia y que trabaja por la población LGBTI, adultos mayores y niños vulnerables; y como Luz Mélida, que comparte lo que se gana vendiendo arepas y empanadas, con personas que tienen menos que ella y necesitan medicamentos, ropa y comida.

Qué bien por Comfenalco Quindío, cada año nos presenta un abanico de valiosas mujeres que trabajan sin aspavientos en comunidades vulnerables y hacen más, mucho más, que tantos ostentosos y ansiosos del reconocimiento público que luego de una esporádica, aislada y pequeña obra de caridad la cacarean por redes sociales. Felicitaciones y gracias a las postuladas de este año, con su actuar renuevan la fe en un mejor mañana y dan una gran lección de humildad y verdadera vocación de servicio.

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