Editorial / MAYO 09 DE 2021

Ojo con Circasia

Si las autoridades pierden el control de un territorio de 27.000 habitantes, el Quindío habrá renunciado a ser territorio de paz.

Ojo con Circasia

Lejos de pretender estigmatizar 3 municipios en donde predomina la gente trabajadora, que ofrece con nobleza su territorio a quien los visita, es preciso recordar lo que por todos es sabido, y las cifras así lo confirman: en La Tebaida, Quimbaya, Montenegro y Calarcá, amén de la capital del departamento, el microtráfico ha hecho que corra mucha sangre. En solo 4 meses se han registrado 58 asesinatos en el departamento –25 en el municipio de Armenia– asociados la mayoría al control territorial para la comercialización de estupefacientes.

Los municipios de Montenegro y Calarcá han aportado este año a la luctuosa lista, con fecha de corte abril 30, de a 7 muertos cada uno; en La Tebaida han sido asesinadas 4 personas, 3 con arma de fuego, en hechos que no están asociados a hurtos o asuntos pasionales; en Quimbaya las balas han segado la vida de 2 personas y otra murió apuñalada; en Pijao el único asesinato que ha ocurrido este año se perpetró con arma blanca.

Lo que más preocupación genera y tiene que provocar una cruzada liderada por el gobierno departamental, con apoyo del ejecutivo nacional, es el presente de Circasia, una municipalidad en donde a la tranquilidad que allí se respira le empieza a faltar oxígeno. Estos 4 primeros meses del año, especialmente abril, dejaron una estela de dolor en un territorio que merece otra suerte y que desde ya necesita que lo arropen para que no lo cubra el violento manto de quienes manejan a su antojo los grupos delincuenciales organizados.

La estadística es dura, muy dura. Circasia es hoy el segundo municipio más violento del Quindío, de los 58 asesinatos ocurridos durante los primeros 4 meses del año, 11 han sido en una de las mejores localidades que hay en el Quindío para tomar un buen café. Claro, el histórico de asesinatos se altera por la masacre ocurrida el Domingo de Resurrección, pero sacando los 4 muertos de aquella horrible madrugada, y que provocó la llegada del ministro de Defensa y el relevo de todos los hombres del comando de Policía, Circasia quedaría con los mismos muertos que Montenegro y Calarcá.

Con el paso de los años en el ‘Edén Tropical’, el ‘Emporio Cafetero’, el ‘Municipio Luz’, la ‘Villa del Cacique y la ‘Ciudad Milagro’, se volvió paisaje la violencia asociada con el microtráfico y ahora sus alcaldes intentan, con más amor a su terruño que recursos y apoyo, recuperar el control y aquietar las aguas. Están a tiempo la alcaldesa de Circasia y el gobernador del Quindío, claro, si logran recursos y la atención permanente del gobierno central, de contrarrestar el poder, que como espuma va creciendo, de quienes manejan los hilos del lucrativo y maldito negocio de las drogas allí.

De Circasia, el Quindío y el mundo necesitan escuchar que sigue siendo uno de los municipios más bonitos del departamento, en donde se toman cafés especiales por el grano que se usa y el amor con que se sirve, que de día o de noche se puede caminar por sus angostas calles admirando la arquitectura de sus casas, y que se puede seguir perdiendo la mirada en los bellos atardeceres que desde allí se contemplan. Para que lo anterior sea posible se tiene que actuar de una vez y con vehemencia, ya los organismos de inteligencia tienen georreferenciados los puntos que dominan las también ya estudiadas bandas que allí operan.

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