Editorial / OCTUBRE 16 DE 2020

Qué descachada

No puede ser que en materia de movilidad en el municipio de Armenia un grupo de taxistas le diga al alcalde qué es lo que hay que hacer. 

La implementación de un pico y placa solo tiene como propósito desestimular el uso del transporte particular y/o público para lograr disminuir la contaminación ambiental y mejorar la movilidad. Si esa fuera la motivación del alcalde de Armenia para ampliar el pico y placa vigente y no estuviera esta región lidiando con una pandemia y muy cerca de llegar al pico de la misma, podría ser conveniente, aunque no como se quiere implementar. Por ahora un decreto que soporte la restricción vehicular en toda la ciudad y por horas es un despropósito, además de confuso, y por eso el mismo ha despertado una molestia generalizada y de paso atiza las dudas que tienen los armenios sobre la capacidad del alcalde para manejar la ciudad.

Ojalá haya un estudio técnico que dé sustento a este pico y placa en todo el municipio en tres momentos del día y que se socialice, pero la atropellada forma como se pretende imponer invita a la desconfianza sobre la auténtica motivación de la nueva restricción. ¿Cuál es el soporte técnico para extender la restricción de circulación de automotores a toda la ciudad y por periodos de hora y media, en la mañana, al mediodía y finalizando la tarde? ¿A quiénes beneficia esta modificación y en qué? Lejos de solucionar un problema se generarán unos nuevos y los perjuicios superarán de lejos los beneficios colectivos que exponen los taxistas para justificar su reclamo. No se entiende que ad portas de llegar a las cifras más elevadas de contagios por la pandemia se restrinja la movilidad en vehículos particulares, para estimular el uso del transporte público al que le obliga operar sin superar el aforo permitido para garantizar un mínimo de distanciamiento social.

Quienes hoy protestan, y cuyo servicio es esencial, deberían ser ejemplo en el cumplimiento de sus deberes, antes de reclamar a la fuerza lo que creen es justo para ellos. Hay muchas quejas de usuarios del servicio de taxi por la mala presentación y lenguaje vulgar de no pocos conductores, el desaseo de los vehículos, la imprudencia de muchos de los taxistas y el desacato repetido de las diferentes normas de tránsito. Primero, señor alcalde, habría que lograr que la mancha amarilla no se siga apoderando de cuadras enteras, a cualquier hora, generando congestión e inseguridad vial, antes que ceder a sus presiones. Qué contradicción, quienes hoy exigen y de manera violenta obligan a los colegas que no están de acuerdo con la protesta a que paren sus vehículos y dejen de trabajar, se apoderan de carriles enteros en zonas de alto flujo vehicular. Para ellos no hay código nacional de tránsito que valga.

La gobernabilidad que ha perdido el alcalde de Armenia por los excesos en contratación, y que lo sacaron del cargo más de tres meses, no la va a recuperar queriendo tener contentos a todos los sectores, cediendo a presiones inoportunas e inconvenientes. Gobernar implica asumir posturas, pensar en macro y a futuro y tomar medidas aunque algunas de ellas molesten a pequeños grupos. Tomar decisiones tiene riesgos y eso lo tiene que soportar un gobernante. El otro camino, el de la permanente aunque fingida sonrisa, el de decirle que sí a todo y a todos, es populismo y solo aumenta el caos. 

Este nuevo pico y placa en toda la ciudad, por horas, es una medida tibia, para ganar aprobación en unos cuantos, y además premia la violencia con la que protestaron los taxistas en la mañana del jueves. La movilidad se mejora con pedagogía permanente y haciendo cumplir las normas; implementado zonas azules y sancionando a los conductores, entre ellos a los taxistas, cuando se parqueen en zonas prohibidas. No será este enredado pico y placa el que mejore la calidad del ambiente ni el que asegure que desaparecerán los trancones, tampoco el que disminuya la accidentalidad vial. 

Bienvenido un pico y placa, pero por ahora para qué en toda la ciudad si la urgencia es mantener el distanciamiento social. Dirán los taxistas que la medida conviene por la ocupación del espacio público por las obras de Amable, pero entonces que sea en toda la ciudad, un día a la semana, todo el día y, sobre todo, cuando ya se pueda usar el transporte público de forma masiva sin temor al contagio y, además, cuando se haya estimulado más el uso de la bicicleta con nuevos kilómetros de ciclorrutas.


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