Editorial / JUNIO 15 DE 2021

Solidaridad Panaca

El fuego que consumió una parte de las instalaciones del parque debe avivar el afecto por una marca que tantas cosas buenas ha hecho por la región y el campo.

Solidaridad Panaca

Con profunda tristeza los quindianos conocieron la noticia del voraz incendio que consumió una buena parte de la estación de ganadería del Parque nacional de la cultura agropecuaria, Panaca. Las llamas acabaron con unos seis mil metros cuadrados del parque, con piezas de arriería de colección y resumieron a cenizas unos ochenta árboles de gran tamaño, entre ellos muchos eucaliptus, sembrados por el padre del señor Jorge Ballen, cerebro de una frase tan bella como necesaria: sin campo no hay ciudad.

Panaca, el Parque del Café y el Jardín Botánico del Quindío son para los quindianos, además de marcas asociadas a gratas experiencias, motivo de orgullo porque gracias a estos parques temáticos el Quindío se ganó un sitio de privilegio en el mercado turístico nacional e internacional. Mucha ha sido la diversión y el aprendizaje que los millones de visitantes le deben al parque ubicado en Quimbaya, al que queda en Montenegro y al que funciona en Calarcá.

Grandes lecciones quedan en la mente y el corazón de quienes visitan el mariposario, porque conocen y le dan la importancia que tal vez nunca le habían prodigado a un insecto tan maravillo y esencial para la soberanía alimentaria. Igual ocurre en el Parque del Café, sitio en donde se le rinde tributo a la bebida insigne y se le exalta mediante un excepcional show del café. Ni que hablar de Panaca, un lugar de encuentro con el campo que por décadas ha inculcado el respeto por los animales. Eso es, en esencia, lo más importante de los tres parques temáticos más representativos del Quindío, su gran aporte educativo.

Seguramente no serán las llamas las que consuman la energía de la familia Ballen, personas trabajadoras que han sabido sortear muchas dificultades y con creatividad se han sobrepuesto a tantas adversidades. Esta vez no será la excepción. Aunque las pérdidas ocasionadas por la tormenta eléctrica en Panaca no han sido cuantificadas, de seguro serán de miles de millones de pesos; dura prueba, durísima, sobre todo, luego de tantos meses sin recibir visitantes por la pandemia y con una notable disminución de turistas durante los dos últimos meses por el paro nacional.

De las cenizas, prontamente, se levantará una renovada estación de ganadería porque lo que sobran son ganas y vitalidad para no rendirse ni ante esta contingencia ni ante ninguna. A la mañana siguiente del incendio Panaca abrió sus puertas, con mucho dolor por lo ocurrido pero con la fe intacta porque a los dueños del parque en lugar de sangre, lo que les corre por las venas es verraquera.

Le corresponde a los quindianos ahora rodear con sus visitas el parque. Esta empresa, que tantos empleos genera y enarbola la  bandera del amor y el respeto por el campo, debe sentir que lo ocurrido en sus instalaciones es un asunto de región y que la voluntad es colectiva y el afecto es mayoritario para dejar atrás, cuanto antes, tan difícil prueba.

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