Editorial / JULIO 24 DE 2021

Un respirito

Las autoridades locales pueden asumir el reto, porque hasta ahora han hecho muy bien la tarea, de lograr que el Quindío sea el primer departamento en el que se declare la inmunidad de rebaño.

Un respirito

Los últimos reportes oficiales sobre el comportamiento de la pandemia en territorio quindiano son alentadores, todavía no generan tranquilidad ni mucho menos despreocupación, pero se convierten en un descanso temporal para todo el personal de salud y tornan el ambiente un poco más apacible. Los ciudadanos no pueden bajar la guardia con el autocuidado y las autoridades saben que tienen que redoblar esfuerzos para lograr, lo antes posible, la anhelada inmunidad de rebaño.

Aunque el luto sigue haciendo presencia diaria en el Quindío y el número de contagiados registrado desde hace cuatro días expone una leve disminución, el panorama puede cambiar de un momento a otro, por muchos factores, provocando de nuevo una alerta roja. Es precisamente por eso que el compromiso individual y colectivo por mantener el virus a raya debe ser diario. Motivo de alerta ver cómo los jóvenes y adultos jóvenes, en las últimas semanas, están llevando la peor parte por el bicho.

La forma como las autoridades departamentales y municipales en el Quindío han asumido lo relacionado con el plan nacional de vacunación es de resaltar. No solo las cifras, en cuanto a porcentajes de aplicación del biológico de acuerdo con el número de dosis recibidas en el territorio y el número de vacunados por cada cien habitantes, deja bien parada la institucionalidad pública en esta parte del país, el presente en cuanto a contagiados y fallecidos respalda esa gestión. Pero atentos, el panorama puede ser muy diferente de un día para otro.

El anuncio del gobierno nacional, de autorizar la vacunación en mayores de treinta años y a partir de agosto para todos, constituye un gran impulso para que, junto a las jornadas de vacunación sin barreras que se han realizado en varios puntos del departamento, la inmunización para habitantes de calle en el municipio de Armenia, el muy buen porcentaje –cercano al 70 %– de docentes inoculados, y la estratégica cobertura geográfica de los centros de vacunación dispuestos en el departamento y su capital, se pueda declarar la inmunidad colectiva más rápido que en el resto del país.

Ojalá, y aceptando que hay una parte de la ciudadanía que considera innecesario o inoportuno hacerlo, la población acuda sin temor y sin reparo a los puntos de vacunación para inyectarse el antídoto y evitar ese gran dolor emocional y físico, propio y general, que provoca el contagio de coronavirus. Sí, hay que tener paciencia a la hora de vacunarse, pero, en todo caso, es mejor esperar aliviado el turno para vacunarse, y no enfermo una cama para recibir sedación y ser intubado a ver la vida no se acaba.

Tal vez sería más responsable prestarle toda la atención a la comunidad científica, a las explicaciones o comentarios con voz y rostro de profesionales reconocidos y a portales médicos certificados, y no a cadenas anónimas de WhatsApp, comentarios sueltos de pasillo o de redes sociales, antes de fijar una posición sobre la conveniencia o no de vacunarse; por el bien general que sea lo primero.


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