Opinión / MARZO 08 DE 2022

¡A votar!

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El próximo domingo se inicia la jornada electoral con la votación al Senado y Cámara de Representantes y la escogencia de los candidatos a la presidencia de tres coaliciones; en la práctica se trata de una primera vuelta de marcada importancia para la democracia colombiana, la definición de curules muy disputadas, voto a voto, en la medida que la composición final señala un rumbo a la suerte futura del país.

Así mismo, se votarán las circunscripciones especiales, negritudes e indígenas, y por primera vez los 16 escaños, aprobados en el Acuerdo de Paz, para las víctimas del conflicto; con todo, el debate presidencial le ha robado protagonismo al legislativo que ojalá no merme la presencia de los ciudadanos en los puestos de votación, porque es fundamental elegir buenos congresistas, de notable preparación y eficacia, idóneos y éticos al extremo.

El actual momento histórico exige un Congreso de alto nivel, que surja de la sabia elección de los ciudadanos, sin compra de votos, sin regalos ni dádivas, sin la influencia de maquinarias ni mucho menos, la influencia de empleados públicos coaccionados por sus nominadores; en síntesis, un Congreso admirable elegido libremente, después de un debate ardoroso, para servir con riguroso decoro, sin corrupción, a los altos intereses de la patria.

El voto es libre y secreto, el Estado, a través de la Organización Electoral, debe cuidar y proteger el anhelo del votante y su libre escogencia: así debe ocurrir, máximas garantías democráticas en la escogencia soberana del pueblo.

El anexo del tarjetón por una de las tres coaliciones  —Centro Esperanza, Equipo Colombia y Pacto Histórico— agrega un ingrediente destacado a la jornada, pues la favorabilidad para los ganadores de las consultas, los conduce a un partidor favorable en la primera vuelta presidencial de mayo. Recomiendo pedir el tarjetón de su preferencia, porque el jurado solo lo entrega por solicitud del votante.

Una jornada cívica crucial exige votar temprano, saber con antelación el puesto y la bandera del candidato escogido, cumplir con el deber democrático que fortalece nuestro Estado de Derecho: la abstención y el voto en blanco no colaboran con el robustecimiento de las instituciones.

Colombia debe afrontar el futuro consolidando su democracia representativa, con el deber superior de elegir su nuevo presidente, de un grupo de valiosos ciudadanos y ciudadanas; el domingo se da el primer paso, con los ganadores de las consultas, por eso es necesario pedir el tarjetón de la consulta de su preferencia y rayarle la cara a quien cada cual considere debe ser el nuevo inquilino de la Casa de Nariño. Votar temprano, en paz y en la soledad de la urna, la consigna de la hora, un deber cívico y patriótico, en medio de una coyuntura delicada.

Mi tarjetón

En mi caso, solicitaré Centro Esperanza y con mucho gusto y alegría, le rayaré la cara a Sergio Fajardo, valioso dirigente que representa el ideal de liderazgo que necesita el país para los nuevos tiempos, un líder que conoce la realidad nacional, brillante y ejecutivo, con un programa de vastas realizaciones. Simboliza la política de la decencia contra la politiquería y el clientelismo. Contra la corrupción.


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