Opinión / DICIEMBRE 02 DE 2020

Acuerdos, ordenanzas, compromisos.

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Viendo las cosas como están, observando el tiempo como avanza, detallando los momentos de la economía en que vivimos, pensando en las disponibilidades sociales y políticas de Armenia y los municipios del Quindío y ratificando el amor que tanto hemos dicho sentir por la región, pienso hoy primer miércoles de diciembre en el serial de compromisos que por nada del mundo pueden faltar a las obligaciones ciudadanas.

Observemos; el político por lo común vive de ideas generales y no me voy a referir a los males generales del sistema. Sí lo hago, bajo la guardia y tampoco he pensado en tirar la toalla. Confiemos en que se puede cambiar y no necesariamente exigiendo a los señores concejales que en sus corporaciones se ocupen de acuerdos que no pueden cumplirse o que los señores diputados lleven por su iniciativa y la del gobierno, paquetes de proyectos de ordenanza que por el infortunio de la política corren con la misma suerte.

Amigos llegó Navidad. El año bisiesto está en la jugada y todos los males que gravitan sobre la sociedad contemporánea están visibles, puestos en los escaños en los que se muestran desafiantes diciendo que su éxito es real. Dejemos los males que llegan con la Navidad, pongamos la mirada al cielo, pensemos en lo que entre todos podemos hacer, e inteligenciemos soluciones que todos tenemos. Entre todos quienes hacemos parte del común, y los políticos, la empatía se produce automáticamente y la razón es muy sencilla, políticos y ciudadanos manejan ideas comunes, por esa razón el político vive de las ideas que tiene la comunidad.

Hagamos un alto en este diciembre y seamos amigos todos. No tengamos vanaglorias que de nada sirven y despojémonos de lo que podemos aportar para hacer el bien. Acuerdos, ordenanzas, compromisos, todo construido en común nos permitirá ver las obras que desde hace varios años estamos reclamando.

Los políticos las quieren, los ciudadanos están esperándolas hace muchos años, los alcaldes las desean materializadas. Los deseos de satisfacer las necesidades que un día fueron señaladas y tiradas a las vías públicas, a los huecos del mal, luego no hay factores que se puedan oponer a ellas. ¿Qué nos pasa si entre todos nos ponemos manos a la obra y sacamos adelante el centro metropolitano y turístico La Estación en la abandonada estación del ferrocarril? Lo primero es que como ejecutoria de todos con el gobierno acompañado por el sector privado en el liderazgo, nos podremos volver a mirarnos de frente como hermanos.

La ciudad reclama el malecón de la carrera 18, el mirador que soñó hace más de 50 años el entonces alcalde Alberto Gutiérrez Jaramillo y que todos hemos querido ver como una ejecutoria de todos. ¿Qué pasa si se hace entre todos? No otra cosa que se convertirá el Mirador en un motivo colectivo de satisfacción, le daremos una cucharadita, cada uno de nosotros a ese sector de la carrera 18 y le garantizaremos a la ciudad justicia social. Crearemos una atmósfera de honradez, que nos dejará como en el caso del centro metropolitano La Estación, vernos de frente llenos de satisfacción.

Demos acuerdos entre todos, ordenanzas entre todos, hagámoslo de la mano de los gobiernos y con respeto exijámosle al gobierno nacional que él también está en ese acuerdo desde hace días.
 


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