Opinión / ENERO 08 DE 2022

Anandamayi –4–

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“¿Qué hacen quienes contemplan a Dios? Hacen en el tiempo lo que otros harán allá arriba en la eternidad”, escribió el místico alemán Ángelus Silesius, en su libro Peregrino querubínico. Anandamayi dentro del tiempo y los lugares habituales, aunque sus estados de conciencia iban más allá de uno y otros. Nos enseñó a contemplar la eternidad en cada minuto a su lado. Yogananda merece destacarse como el primero en introducirla en nuestro medio y con sus referencias a la iluminada santa de oriente, inaugurar vías de conocimiento de la Madre. No fue mucho el espacio que el esclarecido discípulo de Sri Yukteswar le dedicó en su libro. Cuatro páginas, suficientes para visibilizarla por aquellos años, donde el yogui discierne la singularidad de Anandamayi: “Me había encontrado en la India con muchos hombres de realización espiritual, pero nunca con una mujer de tan elevada estatura espiritual. Su gentil rostro estaba iluminado con el gozo inefable que le había valido el nombre de Madre Bendita. Largas y negras trenzas colgaban sueltas sobre su cabeza descubierta. Un punto rojo de pasta de sándalo, colocado en la frente, simbolizaba el ojo espiritual, siempre abierto en su interior. Rostro pequeño, manos pequeñas, pies pequeños, ¡qué contraste con su magnitud espiritual!”. El efecto de la fotografía que añade Paramahansa en su libro, componente bhakti para devotos de la prodigiosa santa y para quienes nunca conocían nada de ella, se acentúa al continuar encontrándose uno con más fotografías y videos de sus diferentes fases cronológicas. Como si Anandamayi, estuviera otorgándonos con su cuerpo físico frente a nosotros, en cualquier época que la encontremos, la misericordia de su darsana. Alexander Lipski, autor del libro Vida y enseñanzas de Sri Anandamayi Ma, manifiesta en el prólogo: “Se me despertó el interés por Anandamayi Ma al leer el libro Autobiografía de un yogui. El mío se produjo cuando David Valencia, estudioso de ciencias ocultas, apreciado médico naturista calarqueño, por aquellos días director quindiano del grupo orientalista Luz Divina, dirigido desde Estados Unidos por un turbio gurú, me prestó en 1976 el mencionado libro. Por algún motivo que desconozco, transcurrieron varias décadas antes de reencontrarla en mi vida. Anandamayi, con la inmarchitable sencillez de sus enseñanzas. Plena de amor. Invitándome a su sendero bhakti, rama del yoga afín a mis búsquedas espirituales, irradia de nuevo en mis lecturas, mis prácticas diarias y mis arraigadas convicciones místicas. Con su prosa contemplativa describiendo personajes, geografías y enseñanzas, mundos internos y exteriores poco frecuentes dentro del misticismo occidental, fue Yogananda el primero en divulgar en Occidente la existencia de la colosal mística moderna. Por aquellos años, no existían en español textos que nos introdujeran en las enseñanzas y vida de Sri Anandamayi Ma.


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