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Opinión / JUNIO 26 DE 2023

Armenia de colores

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“Armenia se viste de colores con la marcha de la Comunidad LGBTIQ+”, fue un titular con el que los medios de comunicación, anunciaron el evento del sábado 24 de junio.

Salieron de la Universidad del Quindío y fueron un despliegue de arco iris, alegría y vitalidad, que con respeto, entusiasmo y orgullo, recorrieron parte de la capital quindiana, de cara al sol, para decir a los cuyabros (y al mundo entero), que asumen su identidad con dignidad, convicción y satisfacción.

La movilización buscaba: “Culturizar y educar a la población sobre inclusión, igualdad y respeto, que es la base de la política pública de la comunidad LGBTIQ+”. Uno de los voceros manifestó: “Algunos somos visibles, muchos no, por ellos marchamos para decir aquí estamos y tenemos nuestros derechos y deberes”.

Muchas personas poseen orientaciones sexuales diversas y canalizan su afectividad de maneras distintas. Por encima de cualquier condición, preferencia y manera de vivir la sexualidad y la experiencia del amor, debemos comprender que la dignidad humana es una condición que debe ser suprema, es decir, estar por encima de cualquier otra, pues nadie debe ser cuestionado, señalado, excluido o discriminado por razón de aquello que elige a lo largo de su camino.

Es una lección para quienes de forma equivocada se consideran con el derecho a juzgar el pensamiento, sentimiento o acciones de otros, pues un fruto maduro de la libertad, de la cual gozamos en una República independiente y en un Estado Social de Derecho como lo es Colombia, es la capacidad de tomar decisiones para sí mismo y asumirse como un ser autónomo, que puede auto determinarse y vivir como considere que es mejor, buscando la felicidad personal como conquista, sintiéndose a gusto consigo mismo y con otros y sobre todo: siendo auténtico, coherente y sincero.

Causa tristeza que por la búsqueda de aceptación familiar, social, laboral y profesional o por temor a la estigmatización o el rechazo, muchos elijan llevar una “doble vida”, que genera dolor y en algunos casos, hace daño a terceros involucrados.

Todos los que hacemos parte de este país y sobre todo de este paraíso que es el Quindío, tenemos que comprender que la diversidad es fuente de riqueza y el pluralismo que constituye una de las columnas de la identidad nacional, es justamente permitir la coexistencia armónica de lo que es distinto. 

Los miembros de la Comunidad LGBTIQ+ merecen toda la consideración, respeto y amor. Hay entre ellos profesionales destacados, excelentes líderes, grandes artistas y especialmente, personas con almas puras y corazones nobles, que merecen gozar del respeto de todos y ser aceptados como son, no como algunos creen que deberían ser.

Debemos andar todos con la mente vestida de colores, para entender que la paz y la convivencia provienen de aceptar que cada persona es valiosa por el hecho de serlo y que sus preferencias son solamente manifestaciones del carácter y no deben ser fuente de nada distinto a la fraternidad, el buen trato y el respeto.
 


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