Opinión / ABRIL 23 DE 2022

Aves de destrucción masiva

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¿A quién afecta ese peregrino tordo, precipitándose de súbito sobre azoteas de una ciudad o entre un rebaño de ovejas; sobre un fértil cultivo de plátanos; entre aves de corral, plantaciones de caña o habitantes de cualquier relegado suburbio? Quienes vieran desplomarse muertas, varias golondrinas o ánades contra el techado de una casa pueblerina o una aldea, ¿se preguntarían por qué sucedió? Si observadores de aves encuentran becacinas, pinzones o gansos agonizando entre extensos sembradíos de algún tipo, ¿sospecharán sus causas reales? Jamás admitiremos que algunas de estas aves migratorias emprendieron su funesto viaje desde laboratorios de Ucrania u otros 36 países donde se producen y experimentan armas biológicas financiadas por el Pentágono. Aves maniobradas desde laboratorios de donde las echan a volar para mezclarlas con otras, en sus migraciones continentales o intercontinentales, portando tecnológicos artilugios en sus cuerpos. Los rusos, en su razonable campaña contra neonazis banderistas y straussianos que administran tal nación, los descubrieron en Ucrania. Lo denunció Ignacio Ramonet, periodista experto en geopolítica, director de Le monde Diplomatic en español, al verificarlo durante la reunión solicitada por Rusia al Consejo de Seguridad de la ONU.

Con pruebas categóricas, evidenció el desarrollo de armas biológicas estadounidenses dentro de Ucrania. Parecerá novelesco a quienes siguen siendo receptivos minifundios mentales de la guerra cognitiva que la prensa atlantista, y sus satélites en el mundo, llevan a cabo contra Rusia. “Estudiando la migración de las aves, especialistas ambientales y zoólogos registran el camino que toman cada año en su viaje estacional. Un grupo de ellas son capturadas, digitalizadas y provistas de cápsulas con gérmenes que transportan chips controlados mediante computadoras, liberándolas de nuevo para que sobrevuelen los territorios donde se planea la premeditada depredación. Su largo desplazamiento se monitorea por intermedio de satélites, determinando su ubicación exacta. El chip se destruye cuando el ave vuela sobre el sitio establecido. Se mata el pájaro, que cae diseminando epidemias y enfermedades que se esparcirán como algo natural. Sin costos militares, económicos ni políticos”. Numerar aves migratorias es delito en Derecho Internacional. Si portan gérmenes se convierten en armas de destrucción masiva. Rusia encontró en Ucrania varias de estas aves. Virus que han infectado a humanos, plantas y animales en este siglo, como el ébola, ántrax, gripes porcinas y aviar y actualmente la Covid-19, tal vez provengan de laboratorios gestionados y costeados por Estados Unidos. Pedro Etcheverry Vázquez, científico cubano, afirma que la guerra biológica desatada contra  su país por el gobierno de Estados Unidos  afectó personas, animales y cultivos. Fiebre porcina, brucelosis del ganado, roya de la caña, broca del cafeto, moho azul del tabaco, roya del café, conjuntivitis hemorrágica, disentería, sigatoka negra. Y acarosis, enfermedad que acorta el ciclo de vida de las abejas. 


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