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Opinión / NOVIEMBRE 19 DE 2019

Bancos, robo disfrazado

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Colombia es un país donde los ingresos de las personas representa al mes en promedio 950.000 pesos, lo cual es muy bajo frente economías como las europeas, asiáticas y americanas. Pero cuando nos dirigimos a un banco para retirar el dinero que nos han consignado o, que tenemos en la cuenta, nos encontramos con que somos robados, por el mismo banco solo que de forma muy elegante, funcionarios de corbata, cajeros automáticos y hasta vigilantes armados que permiten el ingreso de nosotros para que el banco se quede con parte de nuestro dinero, que con esfuerzo y con trabajo hemos conseguido. 

Los bancos en el 2018 ganaron 9,7 billones de pesos del dinero que depositamos los colombianos en las cuentas, el cual es utilizados para obtener más ganancias al ser prestados para libre inversión, construcciones y urbanizaciones que luego les dan grandes beneficios. Colombia es un país donde los bancos hacen lo que quieren atropellando y desangrando los recursos de los usuarios. Aunque existe la Superintendencia Financiera y Asobancaria, el control pasa sin pena ni gloria y es una entidad que busca más el beneficio de los dueños de los bancos que el de los usuarios. Con base a los artículos 208, 211 y 326 del estatuto orgánico del sistema financiero, la Superintendencia Financiera puede sancionar a los bancos con multas, amonestaciones, suspensiones, remociones de directores y hasta clausura de oficinas. Calculemos cuántas veces ingresamos al mes a un cajero donde por cada retiro nos cobran $1.700, ahora preguntémonos ¿Cuántas transacciones hay en Colombia al día? Los bancos recogen millones extras por transacciones bancarias, con el dinero de otros, donde quien pierde es el usuario, dinero que sentimos como robado, ya que es nuestro. 

Una persona que hace 10 retiros al mes, el banco le quita $17.000 lo que para un trabajador que gana el mínimo significa dinero para comprar elementos básicos de la canasta familiar. En 2018 la Superintendencia Financiera recibió ocho millones de quejas, la cantidad de gente que puede tener una ciudad como Bogotá, pero entonces, ¿qué pasa? Los intentos de regulación son controlados por la corrupción de senadores y congresistas financiado por el sector bancario como Fernando Araújo del Centro Democrático, Andrés García Zuccardi del partido de la U, Germán Darío Hoyos del partido de la U, María del Rosario Guerra, Rodrigo Lara y Gabriel Santos García  entre otros. Según un estudio de ojo público, que revisa las prácticas del sistema financiero en Latinoamérica, los bancos donaron 437 billones de pesos a las campañas de 14 congresistas en 2018, miembros  de las comisiones I y III del Congreso encargadas de regular el manejo y el control de los bancos y su efecto hacia la población. Como ciudadanos afectados exigimos a quienes nos representan en el Congreso defender los intereses de los usuarios.

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