Opinión / JULIO 03 DE 2022

Buscando el ahogado río arriba

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Titulares de prensa, radio y TV despliegan a diario noticias como: el ‘fenómeno del Niño’, que agobia con sus oleadas de calor, que disminuye el recurso hídrico y afecta el abastecimiento de los acueductos, derivando el racionamiento del líquido vital. De otra parte, el ‘fenómeno de la Niña’, que se manifiesta con excesivas precipitaciones que causan inundaciones, derrumbes, destrucción de viviendas, carreteras y cultivos.

Vivimos sobreinformados y diagnosticados con respecto a la prevención y atención del riesgo, que describen e ilustran sabiamente la problemática ambiental y en especial sobre el cambio climático, que ha alterado los patrones atmosféricos históricamente manifestados.

Referenciadas y conocidas las anormalidades climáticas, surgen interrogantes sobre la vacua práctica de las tareas preventivas, que traspongan el copioso vademécum diagnóstico y derive en la implementación de trabajos encaminados a aminorar los orígenes y causas del fenómeno, como lo es el desmedido aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, como resultado del incremento del uso de combustibles fósiles (carbón, petróleo), en la generación de electricidad y carburantes, contexto que ha precipitado el derretimiento de los glaciares y los nevados a causa de las elevadas temperaturas, circunstancias que ha llevado a la alteración en los ciclos meteorológicos, fenómeno apreciado en sequías y precipitaciones extremas con sus efectos afines.

Un caso concreto, el denominado ‘fenómeno de la Niña’, exhibido en copiosas e extemporáneas precipitaciones, que acrecientan los ríos y quebradas de donde se capta el agua para alimentar los sistemas de acueductos, situación que conlleva altas cargas de turbiedad a causa del arrastre de lodos y material orgánico.

Este incremento pluvial, si bien, amaina el déficit de abastecimiento, presenta problemas para su captación y tratamiento, lo que conlleva también al racionamiento en su suministro.   

Se evidencian masivas migraciones, que ha incrementado la población y el consecuente aumento de urbanización, con detrimento de los espacios naturales (pulmones ambientales), disminuyendo el paisaje e incremento la demanda de agua, motivación que se suma a la dificultad de provisión del vital líquido en una población creciente y un recurso cada día más menguado y amenazado por los fenómenos citados.

Los planes de ordenamiento territorial, además de estar alineados a la estrategia de conservación y suministro del agua, deben ser claros y concretos en la estrategia de conservación del medio ambiente, que los consabidos compendios magistrales y debidamente ilustrados lleven a la práctica acciones, obras y trabajos que superen las buenas intenciones de las elocuentes formulaciones magistrales, que no pasan de ser más que un calcado dibujo de la machacada problemática, de noticias de rimbombantes y múltiples actividades que vitorean celebraciones cronológicas que no pasan de ser evocaciones insulsas, carentes de gestión y acción de la institucionalidad, y la indolencia de una población sin efectiva concienciación ambiental.


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