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Opinión / MARZO 30 DE 2023

Cambio por la vejez

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En el proyecto de reforma a las pensiones, Cambio por la Vejez, al leer el texto se advierte el deseo de salvar adultos mayores de 57 y 62 años, hay una discriminación marcada con los que tienen semanas entre 800 y 999 pues los sacan por la transición a partir de 1.000 semanas, lo que no es justo ni se compadece con un gobierno que busca un cambio social. Este grupo de familias y trabajadores, con entre 800 a 999 semanas, esperaba le facilitaran lograr la pensión, pero no fue así, lo sacaron, generado desconfianza y tristeza pues si se pretende hacer una reforma con sentido más humano y social (solidario, semicontributivo, Beps) en ellos se pierde, con resultados claros. Otra frustración que ante la necesidad los obligaría a recibir ayudas transitorias (pilares) y no el sueño de años: la pensión, que con los riesgos de una democracia esos aportes se pueden acabar de en un momento a otro y con cualquier presidente.

Si la reforma establece que personas no binarias pueden pensionarse con 57 años, lo ético es dar igual trato a millones de colombianos que esperan soluciones. Ejemplo, el grupo con 800 semanas y menores a 999 semanas, a estos cotizantes se les está negando el apoyo o derecho, al incluirlos en el proyecto, pero iniciando la transición de 10 años y no de 6, a partir de 800 semanas y no de las 1.000, como esta hasta cumplir las 1.300 semanas. Hemos sugerido que se les otorgue una pensión transitoria y anticipada (1SMMLV), sin desconocer que como independiente puede aportar más, descontando de ella salud y aportes hasta cumplir 1.300 semanas; esto generará una demanda agregada constante, ganando el país y las empresas, y la pensión familiar, donde ni la tocan ni ajustan. Se está negando un derecho al encuentro familiar impidiendo incluir los ajustes que requiere la ley de pensión familiar, sin estratos y abierta. Hay que aceptar trasladar aportes de los hijos o familia a los padres. No es justo ese capital de trabajo quieto, representado en semanas menores de 999, en mayores de 57 y 62 años, no se entiende que tengan que esperar hasta los 65 años para darles solución. Parece increíble que a los asesores no les interese el dolor de la sociedad. 

Ese trato discriminatorio, injusto, que les dan a millones de familias y trabajadores, donde las intenciones de los asesores que están ya en el proyecto, de no mejorar, corregir y equilibrar con justicia, están más cerca de otro engaño a esas familias. Se resisten pues a apoyar y mirar 22 millones de trabajadores, hacer la gran reforma integrada sumando posibles alternativas y soluciones que se pueden incluir así como ya la dieron a los binarios en el proyecto presentado. 

El aporte a 2.500.000 de adultos en extrema pobreza, pobreza o vulnerable con $223.800 o renta básica, genera demanda agregada; es maravilloso, pero sin confundir que ampliar las ayudas no es una pensión, menos un indicador para medir la cobertura pensional. En el próximo artículo tocaré el fondo creado, unos fallos y otros puntos interesantes de la reforma.


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