Opinión / NOVIEMBRE 08 DE 2021

Casa del Peregrino

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Hace 20 años un hombre con gran corazón y profunda sensibilidad social percibió una problemática en Armenia: seres humanos habitando en espacios públicos, con bajos niveles de calidad de vida, expuestos al frío y la lluvia, sin alimentación digna, carentes de atención en salud. Huérfanos de amor y bienestar.

Convocó a tres amigos, personas conscientes de la necesidad de hacer algo bueno por la humanidad, para que brindaran un aporte económico que se convirtió en la semilla de una gran obra, que hoy, luego de muchas turbulencias, se mantiene como referente de entrega, servicio y amor: La Casa del Peregrino.

Ese soñador fue Julio Velasco Morales, quien ha dejado huella en la historia de la ciudad y en la vida de estos seres, que dejaron de sentirse solos para hacer parte de una familia, que les ha entregado mejores condiciones para existir y les ha mostrado que la solidaridad sí existe y es posible vivir mejor y sentirse a gusto.

Hace dos décadas, fruto de la convicción, enfoque y coraje de Julio, se consolidó la Casa, que funcionó primero en un inmueble arrendado y recibió a su primer habitante, Álvaro Candado, ser humano excepcional que hoy —a sus 90 años—, recuerda con lucidez el inicio de la obra. ‘Candadito’ es el nombre con el que cariñosamente nombran a este hombre colmado de ternura, que ama al espacio que comenzó siendo un refugio y se convirtió en su hogar.

Es la labor social de la Asociación Proyecto Colombia, entidad sin ánimo de lucro conformada por sicólogos humanistas, que atiende a personas habitantes en las calles de la capital quindiana. Se ubica en la comuna 7, en inmediaciones de los parques Cafetero y Uribe. Allí arriban cerca de cincuenta habitantes de la calle cada noche, la mayoría hombres, unos con movilidad reducida y afecciones de salud física y mental, para recibir atención humanitaria con todos los servicios acordes con las reglamentaciones vigentes. 

Mantener la obra ha sido una lucha titánica, que ha implicado el cumplimiento de requisitos legales, la superación de dificultades económicas, la gestión de recursos de toda índole, la alegría del encuentro y la nostalgia de la partida, la búsqueda de alimentos y el llamado a muchas puertas de entidades públicas y privadas, personas nobles y empresas —que como el Grupo Empresarial Don Pollo—, se han vinculado con esta causa.

El alcalde José Manuel Ríos Morales, en acto solemne llevado a cabo el 5 de noviembre en el auditorio de la Cámara de Comercio, expresó su gratitud por el aporte dado a la ciudad desde la Casa del Peregrino, que tanto bienestar genera para personas que literalmente carecen de todo y encontraron en este tibio refugio: un plato de comida caliente, un lecho digno y una mano afectuosa. 

Que sean muchas décadas más, acogiendo, acompañando, cuidando, amando, comprendiendo, entregando, abrazando… que sean muchas más personas y empresas no solo de esta región, sino del país y el mundo, identificándose con esta misión y siendo fuente de apoyo. 

Se necesitan más manos para servir, corazones para amar, voces para consolar y brindar esperanza… Se necesitan muchos más hombres que, como Julio Velasco Morales, trasciendan al individualismo, la indiferencia y el egoísmo y enciendan una luz, en lugar de maldecir la oscuridad. 


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