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Opinión / MARZO 28 DE 2024

Cristo, proyecto de vida a seguir

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Semana Santa, es el momento de abrir nuestros corazones, pues es el tiempo de recogimiento para vivir el Triduo Pascual, los instantes de la pasión, la muerte y la resurrección de Jesucristo, sintiendo y viviendo más ese encuentro con el Señor, Camino Verdad y Vida. Demos un paso adelante para sentir llenos de alegría la Semana Mayor, con el Amor a Cristo. 

Es la semana de mayor conversión para que las personas alejadas se acerquen a Cristo para dialogar con él, conocer y vivir el don del perdón por medio de la oración e iniciar el encuentro con el prójimo invitando a que actúen pensando en los más necesitados de vida espiritual. Siempre recordaré en la Semana Santa las palabras del padre Rafael de Brigard: “Ese camino de vivir la Semana Santa, implica ponerse de frente a la obra de Jesús a través de la liturgia e ir haciendo un proceso interior de apropiación de esta realización divina hasta que toque lo más íntimo de la propia condición humana y la vaya moldeando cada vez más según la figura única de Jesús”. Hablar de un cambio en su vida interior, parece extraño más no es imposible.

Ante esta fuerte agitación humana, ofensas de la sociedad o parte de ella con actuaciones no claras, intereses oscuros y valores inapropiados a los que requiere la sociedad, es el momento de encontrar esa luz para que iluminen a líderes, gobernantes,  empresarios y otros para que pongan fin esa guerra entre todos con ofensas, acusaciones sin razón y mal intencionadas, llenas de un odio, rencor o sed de venganza, dividiendo el país e incitando a la población poniendo en alto riesgo al país, dejando en el piso las opciones sanas y profesionales de construir país por el bien de todos. En vez de ofensas, rencores y atropellos hirientes, generen soluciones transparentes que no se ven, apoyando a esa sociedad huérfana que sufre por ese ego personal de muchos líderes, clase dirigente e indiferencia ciudadana. Es el momento de recapacitar actuando con sinceridad por el bien del país, dejando esos egoísmos y mentiras que son los que han impedido ver la realidad, para generar espacios sanos al interior de la sociedad, recapacitar y mirarse al interior con más sinceridad que le falta a muchos de nuestros gobernantes. 

Es un instante de recogimiento interior para engrandecer nuestra fe y el fervor al hijo de Dios, para sentir y vivir el misterio pascual acercándonos más al Todopoderoso, con el corazón dispuesto a volver a él. Es un tiempo excelente para que líderes, gobernantes y en especial el Alto Gobierno, recapaciten sobre sus labores y se interesen en los cambios que deben o pueden realizar con responsabilidad, pero sin odio ni venganza o desquite, en pro de un país desesperanzado como está hoy Colombia.

Recordemos, Cristo vino al mundo para servir y no para ser servido, para amar y perdonar. Cristo, proyecto de vida a seguir.  
 


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