Opinión / DICIEMBRE 02 DE 2021

Cuento de Navidad

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Charles Dickens (1812-1870) es uno de los escritores más importantes de la literatura inglesa y universal. Autor de clásicos como Cuento de Navidad (1843), Oliver Twist (1837-1838) y David Copperfield (1850), entre otros, Dickens puso voz a los desposeídos; especialmente, fijó su atención en los niños pobres sometidos a la explotación y al maltrato infantil en la sociedad victoriana. 

Los Dickens vivían en el condado de Kent y pertenecían a la clase media. El jefe del hogar tenía un trabajo respetable que le permitía proveer a su familia justo lo necesario, lo cual incluía el colegio del pequeño Charles en el que gozaba de un ambiente medianamente ilustrado; desafortunadamente, tiempo después fue detenido y enviado a prisión por no pagar sus deudas.

De un momento a otro, a los doce años, el futuro escritor vio cómo se derrumbó aquel mundo conocido. Mientras que su madre y sus hermanos se fueron a vivir en la prisión con el malogrado padre, algo que estaba permitido, Charles se vio forzado a buscar alojamiento cerca de ellos y a abandonar sus estudios para ir a trabajar en una fábrica de betún que quedaba cerca del río Támesis. Para entonces, Londres era una ciudad densamente poblada (con una pobreza tremenda, brotes de cólera y problemas de higiene) y las personas laboraban por salarios miserables. 

A los pocos meses, su padre fue liberado y lo volvió a matricular en una escuela cercana para que continuara su formación, a pesar de que su madre pretendía obligarlo a que siguiera trabajando. A los trece años, Dickens ya había conocido un mundo maloliente, paupérrimo y plagado de injusticias sociales, el cual recreó posteriormente en muchas de sus historias, entre ellas: Cuento de Navidad. 

Tiempo después, cuando ya gozaba de reconocimiento, llegó a sus manos un informe del Parlamento británico en el que se detallaban los efectos devastadores de la Revolución Industrial en los niños pobres. Esto casi lo lleva a aprovechar su experiencia como periodista político y publicar un impreso que sirviera para denunciar la gravedad de la situación nacional; no obstante, decidió que sería mejor escribir una historia, que un frío panfleto. 

 Así nació Cuento de Navidad, que fue un éxito desde su aparición, poco antes de la Navidad de 1843. Esta obra narra la historia de Ebenezer Scrooge, un agiotista avaro y amargado que prefiere pasar las fiestas solo para no compartir su tiempo ni riqueza, a pesar de ser dueño de una gran fortuna. Una noche, se le aparecen tres fantasmas (que representan las navidades del pasado, del presente y del futuro), quienes le permiten ver cada error cometido y le enseñan una gran lección: estas fechas especiales deben ser vividas con generosidad y buena voluntad.

Este relato maravilloso es atemporal y nos sigue recordando que debemos reflexionar acerca de nuestras acciones para llenar nuestros corazones de solidaridad y calidez y, de esta manera, actuar en concordancia a fin de transformar nuestra realidad y la de todos aquellos que nos rodean. 

¡Felices fiestas!


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