Opinión / FEBRERO 21 DE 2021

Dar las gracias

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“En esta vida hay solo un exceso recomendable. Es el exceso de gratitud”, Jean de la Bruyère.

Leí hace algunos días una agradable crónica de Juan Gossain sobre el origen de algunas expresiones. Entre ellas hacía referencia al significado de la palabra ‘gracias’ comentando que “es una de las más comunes, usadas, sencillas y repetidas por la humanidad”. En este sentido podríamos decir que tiene por su gran extensión un carácter universal. 

En todas las culturas hay palabras y gestos que sirven para reconocer las buenas acciones de los demás y ceremonias para honrar este noble sentimiento, como el día de Acción de Gracias que celebran los estadounidenses, originalmente conocido como Thanksgiving y que tuvo su origen el año de 1621, cuando un grupo de peregrinos compartió su cosecha de otoño con los indios wampanoag, como agradecimiento por haberles enseñado técnicas de cultivo y caza. 

La procedencia de “gracias” es simple, pero al mismo tiempo muy significativa. Se deriva del término latino gratus, que significa, simplemente agradable, agradado o alabanza a otro sin más razón.

Dar las gracias es el acto de responder al beneficio que se nos hace o al cariño que se nos tiene. Tiene una gran repercusión en las relaciones con otros, pues el mensaje que transmite es que ponderamos la amabilidad y la consideración de otras personas hacia nosotros, al tiempo que expresamos aprecio y damos valor y reconocimiento al aporte que nos hacen en un momento determinado. Nos motiva a la reciprocidad y esta correspondencia genera un vínculo amable y positivo con el otro.

La actitud de agradecer va mas allá de una formalidad o un convencionalismo social. Está asociada a la generosidad y la bondad de los actos de los demás y de actitudes prosociales que nos recuerdan que no estamos solos, que tenemos interdependencia con quienes nos rodean y que nuestro bienestar no depende exclusivamente de nosotros. 

Como les he compartido en varios artículos que he escrito sobre este tema que me despierta mucho interés, la práctica continua del agradecimiento tiene un alto impacto positivo en la vida de las personas y reporta importantes beneficios físicos y emocionales, pues está en un buen lugar del espectro de los sentimiento agradables y altamente gratificantes.

No sé si dar las gracias como afirma un escritor japonés muy conocido en las redes sociales, sea el secreto de la prosperidad, especialmente la financiera, lo que sí creo es que decir gracias, arigato, namaste, obrigado, mercy o thanks, es como les enseñamos a los niños, una palabra mágica. 


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