Opinión / OCTUBRE 18 DE 2021

¿De qué se ríe?

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Todos los días me pregunto de qué se ríen Dios y las reinas de belleza, las calaveras y los presidentes, san Juan Pablo II, y Fernando Garavito, El bombardero de niños y el corrupto, el sicario y el torturador. 

Hay otras risas que me llenan, y le dan como diría León de Greiff, a mi otoño primavera; la risa de los niños, y mis gatos, la risa de mi esposa y la de mi hija, y la risa del Principito, de Juan Salvador Gaviota, y la risa de las flores. Si no cree que las flores se ríen, pregúntele a García Márquez. La risa me llega por las venas, y me escudriña todos los rincones del alma, va subiendo cuerpo arriba y salta en mis palabras. Me llena la risa espontánea, sincera y plena; la risa que canta Amaya Uranga “No quiero una sonrisa, prefiero la risa que me llena más”.

En la época de la Universidad del Quindío, la preterremoto, cantábamos las canciones de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, en el Jardín de Freud, y en la pista de aterrizaje, en la cafetería y en el aula revolucionaria Camilo Torres Restrepo, robándole tiempo a los aburridos profesores poseedores de la verdad. Alrededor de la guitarra de Carlos Alberto Sánchez, nos sentábamos Carlos Rozo y Toño Arbeláez, Federico Taborda y Martha Garzón, Óscar Wilson desorden y María del Carmen, y todos quienes soñábamos un mundo mejor, y lo seguimos soñando. 

Mario Benedetti era uno de nuestros poetas de cabecera, y cantábamos “aquí en la calle suceden cosas, que ni siquiera pueden decirse, los estudiantes y los obreros ponen los puntos sobre las íes, por eso digo señor ministro, ¿de qué se ríe?”.

Niños descuartizados por los bombardeos y el ministro sale en primera plana muy sonriente. Niños muertos de hambre y el ministro sale sonriente. Niños sin educación y con la internet robada, y la ministra sale sonriente. Mi país llorando sangre , la paz hecha trizas, y el presidente sale sonriente. Niños pierden sus ojos en las barricadas, todos los días hay una masacre, hay un líder asesinado, y lo que vemos en primera plana es la sonrisa del presidente. Es hora de que volvamos a cantar con Nacha Guevara, que se levante el coro de los esclavos redimidos, y aturda todos los aires, y los oídos, y que penetre a la casa de Nari, como el viento cíclico que acabó con Macondo para darle una segunda oportunidad; que los oídos del presidente y los ministros no puedan escapar al canto ensordecedor “De qué se ríe, de qué se ríe… después de todo usted es el palo mayor de un barco que se va a pique”

Si como en el poema de Benedetti, cantado por Nacha Guevara, “aquí en la calle sus guardias matan, y los que mueren son gente humilde, ¿De qué se ríe?” 

Su sonrisa es mueca, como la sonrisa de las calaveras, es la sonrisa de las hienas. ¿De qué te ríes, viejo?
 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net