l
Opinión / ENERO 04 DE 2014

¡Desviaron el vuelo!

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

  Con 235 páginas y publicado por Editorial Oveja Negra, circula el libro ¡Desviaron el vuelo! del senador Jorge Eduardo Gechen Turbay, en el que narra los 6 años de su secuestro perpetrado por las Farc dentro de un jet, el 20 de febrero de 2002.
A manera de prólogo el expresidente Álvaro Uribe dice que en la seguridad democrática no maltrató las libertades públicas, sino que preservó el derecho que tenemos de ir libremente por todo lugar.

Compró el pasaje a nombre de otro, sin saber que los guerrilleros identificándose como voceros de la comunidad habían solicitado al alcalde de Hobo les prestara unos trabajadores para podar algunos árboles en la carretera porque era una necesidad ciudadana.

El día de la retención apenas comenzaba el carreteo salieron de la parte trasera del avión dos rebeldes con armas cortas. Iba a Bogotá y al decolar a punta de pistola cambiaron el rumbo hacía el sur. Se calmó pues recordó las palabras de su tío abuelo Julio Cesar Turbay cuando era canciller de Lleras Camargo en un vuelo fue llevado a Cuba. Aterrizaron bruscamente en la vía cerca a Gigante Huila donde fue sacado de la aeronave.

Al pasar de día en buseta por las calles de Guacamayas Caquetá evocó a su abuelo muerto en 1958 Abbas Turbay que había colonizado esa región, y a sus primos Rodrigo y Diego Turbay Cote hijos del tío Hernando Turbay a quien acompañó siendo un niño a inaugurar la primera sede de Telecom. En ese pueblo sus padres el inmigrante libanes vendedor de telas Moisés Gechen y Silvia Turbay se casaron en 1948. Allí volvió 44 años después pero prisionero.

Se lamenta no haber llevado a sus padres al Líbano de sus amores, ni acompañado a sus hijos, Carlos Eduardo, María Claudia, Jorge Andrés, Álvaro Hernán y Lucy del Carmen en sus grados del colegio y universidad por estar haciendo política. En cautiverio, soportó la picadura de los zancudos, dormía sobre un plástico y aguantó mucha hambre, por lo que pensó impulsar un programa para alimentar a los que no tienen comida.

La muerte de su madre fue el dolor más profundo durante el rapto, ella movilizó a la familia, al embajador de Cuba, a su tía Nidia Quintero de Balcázar, y a Piedad Córdoba, con ayuda de Chávez, para regresar voluntariamente con otros retenidos, en febrero 23 de 2008.

Quedó libre pero perdió el matrimonio. Su esposa Lucy dijo: ‘se llevaron un Jorge Eduardo y me devolvieron otro, son los amores que el secuestro mata’.

COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net