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Opinión / ABRIL 20 DE 2024

Economía creativa musical. Parte 3

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

“Contrato de intérprete exclusivo. Contrato clásico -viejo como la industria-. El sello discográfico o el productor fonográfico contrata al artista intérprete que va a grabar las obras musicales de manera exclusiva. Normalmente es para cantantes -artistas como Queen, Led Zeppelin, Maluma-. Ahí es cuando se pide reléase -autorización de la disquera-.

A veces se da por anticipos por pago ejemplo a 10 discos. Pocos artistas hoy en día se comprometen a esta exclusividad. Tiene cláusula de no regrabación. El abogado de Taylor Swift identificó el tema, razón por la que ella volvió a grabar los discos con su propio sello, porque ella era la compositora.

Contrato de Licencia. Desde el año 2000 hacia acá es financieramente menos riesgoso grabar o producir fonogramas -hoy en día se tiene computador en casa, buen micrófono, controlador MIDI, interfaz-. Es la razón por la que la música urbana redujo costos de producción... No era tan fácil grabar al Grupo Niche-. Este contrato dinamizó la industria de la distribución digital. Al no ser dueños de máster se podía negociar directamente con el agregador o el distribuidor. La Licencia es una autorización para utilizar los activos de propiedad intelectual de un tercero. Estos contratos empezaron sobretodo en la industria informática –Licencia para uso de Office-. Es la autorización para reproducir, comunicar al público la Licencia y se pague la contraprestación. No es lo mismo firmar con un artista en desarrollo, que empieza y necesita varias cosas que firmar a Feid –ya tiene comunidad, números y fama para no tener a la disquera si quisiera-.

Contratos de colaboración empresarial. Yo invento. Dos comerciantes unen esfuerzos para desarrollar una línea de negocio o un negocio en particular. Los artistas ya dejaron de ir por regalías, empezaron a ir en sociedad sin constituir una sociedad con la disquera. Son acuerdos privados para que dos o más personas exploten un negocio en común.

Modelos de contitularidad. Es más conocido, más genérico visto desde el Estatuto Tributario. Los dos trabajamos en el máster del disco. Si Fruko ya no es exclusivo de Fuentes y puede negociar él mismo… Hagamos un disco juntos. Esto vuelve a Fruko dueño o cotitular de los másters o grabaciones que se hagan. 

Ventas de catálogos discográficos. Más clásicos y comunes. Las disqueras no duran para siempre. Fuentes y Disney han funcionado y llevan aproximadamente un siglo. Discos Tropical –disquera muy buena pero que no aguantó- fue absorbido en los 70s por Fuentes y allí estaban Los Corraleros de Majagual. Contrato en el que una persona natural o jurídica adquiere un catálogo de fonogramas que está en titularidad de un tercero, se lo puedo comprar a la disquera o al artista independiente –el costo depende de la cadena de documentación: contratos con productor del máster, de los músicos que grabaron, quién hizo la caratula¨-.

Hoy la invitación es a monetizar en los oficios de la cadena de valor de la industria creativa musical. Te invitamos a conferir conocimiento vivo, a compartir esta columna. 

Agradecimientos a Cámara de Comercio de Medellín, Lumen Legal, Hemisferio Derecho Abogados, Juan Camilo Restrepo, Mónica María Zuluaga.


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