Opinión / ENERO 16 DE 2022

¿Ecoparque Camino del Quindío?

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Desde la Academia de Historia del Quindío, en asocio con funcionarios de la secretaría de Cultura del Departamento, se ha venido desarrollando un trabajo encaminado a la protección y conservación del Camino del Quindío y en especial su declaratoria como bien de interés cultural.

En tal sentido, la Asamblea del Departamento expidió la ordenanza número 023 del 28 de noviembre de 2015, y la gobernación firmó el  decreto número 00617 del 7 de noviembre de 2019, normativas que tienen el propósito de salvaguardar, proteger, recuperar y conservar el Paso del Quindío en la lista indicativa de candidatos a bienes de interés cultural que el departamento debe consignar en el patrimonio nacional.

El tramo del Camino del Quindío, que atraviesa el predio de la antigua Posada Alemana, es un testimonio material de nuestra historia que le da fuerzas al concepto de la quindianidad, y que pone de presente su importancia en la conectividad histórica dentro del contexto regional y nacional.

En consecuencia, las 32.5 hectáreas del pensado “Ecoparque Jardín del Quindío”, más que un vivero, un refugio canino, un teleférico y una plazoleta de comidas, debe pensarse desde el anterior contexto y significado histórico, arqueológico, biodiverso y paisajístico, categorías que fundamentan y  afianzan la identidad nuestra. Esta identidad está asegurada por el Camino del Quindío (que abarca los parajes de Alto Roble, Posada Alemana, La Julia, Camino del Indio, Boquía, Trincheras y el Alto del Coronel) que fueron el fruto de los colonizadores, los fundadores de pueblos y la hazaña constructiva de los arrieros (cargueros, silleros, arrieros, bueyes, y mulas) que han sido símbolos en la realidad socioeconómica quindiana.

La categoría biodiversa del este lugar, estímulo para los investigadores ecológicos, está compuesta por la confluencia de conexiones biológicas ambientales, hoy instauradas como áreas protegidas, tales como los relictos de selva húmeda andina (corredores biológicos), y en particular la reserva natural de La Patasola, el distrito de conservación del río Quindío y el Distrito de Conservación de Suelos Barbas-Bremen. Si estos espacios biológicos no se tienen en cuenta, ello daría lugar a proponer construcciones o espacios que no hacen relación con nuestra propia y auténtica biodiversidad e identidad cultural.

En resumen, solemos preguntarnos sobre lo que el gobierno departamental está pensando con respecto a los símbolos de nuestra identidad quindiana y, por lo mismo, qué suerte podrá correr el Camino del Quindío cuyos históricos canalones cruzan por el terreno del mencionado proyecto de parque sin recibir todavía ninguna promesa de protección histórica.


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