Opinión / JUNIO 20 DE 2021

Educación policial en DDHH

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El servicio de policía apunta a salvaguardar los derechos fundamentales de las personas, tal como se encuentran consignados en la Carta Magna, los pactos, tratados y convenciones internacionales de derechos humanos que el Estado colombiano ha ratificado. 

Por lo cual, la actividad de policía se brinda con atención en los principios de igualdad, imparcialidad, control ciudadano y publicidad; para mantener la armonía social, la convivencia ciudadana, el respeto recíproco entre los conciudadanos y de estos hacia el Estado, lo que nos permite concluir que la función de policía es esencial y exclusivamente preventiva.

La institución, al conocer su misionalidad, desarrolla una estructura del servicio educativo policial. Al considerarlo como un proceso de formación permanente, personal, cultural y social, para que se convierta en una concepción integral del uniformado de policía y se fortalezca su enseñanza en las dimensiones: física, cognitiva, moral, espiritual, social, emocional, ética, cívica y demás valores sociales. 

Por esta razón, se forman profesionales de policía dentro de un sistema que se orienta bajo procedimientos e interacciones de la realidad humana. La cual debe incidir en el ámbito del conocimiento, las habilidades, las destrezas y en el desempeño del ejercicio responsable, eficiente y efectivo del servicio de policía.

Nuestros profesionales de policía con su formación en DDHH, transfieren este conocimiento y habilidades a la prestación de un servicio comunitario en donde impere el Estado Social de Derecho. Por lo tanto, se concentra en el respeto de los DDHH, para garantizar a todos los ciudadanos el pleno desarrollo de sus potencialidades, la seguridad, la tranquilidad y la convivencia pacífica.

El saber, saber ser y saber hacer, dentro la formación profesional policial en DDHH se enfoca en competencias de autonomía, responsabilidad y perfectibilidad; orientado desde una ética social y personal. De tal forma que al atender aspectos superiores se fundamente la personalidad del profesional de policía para que seleccione la mejor actuación posible, que privilegie el interés general a través de una vocación indeclinable del servicio a la sociedad.

El modelo pedagógico en DDHH de la institución coadyuva al fortalecimiento de la cultura policial, mediante la utilización de metodologías que permite al uniformado interiorizarlas y articularlas con su actividad profesional, los procesos internos y externos de la Policía para consolidar el sistema interno en DDHH.

La educación policial en DDHH impulsa su efectiva aplicación al quehacer específico de la Policía. Por medio de su promoción profesional, cultural y social con especial incidencia y una instrucción ética con un marcado liderazgo, y un servicio comunitario, para lograr el propósito fundamental de preparar un uniformado ejemplar e investido de autoridad, quien debe contribuir de esta manera al estricto acatamiento de los principios de legitimidad y legalidad del ser humano, con la determinación esencial de fortalecer la credibilidad en la Policía Nacional.
 


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