Opinión / DICIEMBRE 08 DE 2021

Educación y  pospandemia II 

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Veíamos en la entrega pasada, con pensamiento crítico, los siguientes aspectos relevantes de la educación en los tiempos de  pospandemia: i) Los efectos sorpresivos de la pandemia en la educación y  ii) La formación y profundización inevitable en nuevas tecnologías de la información. Ahora veamos otros dos aspectos también relevantes:  iii) La nueva forma de aprendizaje. Debemos ser conscientes de que la virtualidad no solo la educativa, sino también la laboral, llegó para instalarse y quedarse, como una herramienta puesta al servicio de la educación y el trabajo, no obstante, también es cierto que la virtualidad no sustituye la presencialidad; es necesario tener plataformas amigables, a fin de que al estudiante no le dé pereza interactuar a través de ellas, por su complejidad, y por tanto genere desidia en la población estudiantil, alejándolo del conocimiento; jornadas de ocho horas frente a una computadora, son agotadoras y no las soportan los estudiantes ni los profesores, tuve personalmente esa experiencia en la especialización en Finanzas Públicas que acabo de terminar, toda en forma virtual; de otro lado, el aprendizaje virtual, genera algún tipo de presión sicológica, derivándose algunos fenómenos como, por ejemplo, la presión de vernos expuestos ante una cámara, abrir las puertas de nuestras casas –sala, comedor, cocina,  etc–, lugares desde donde muchos pueden estar en determinados momentos conectados a la clase, incluidos la cama y el auto, la misma ignorancia tecnológica, el trabajo en equipo, y en general generan presión sicológica también, los recursos tecnológicos tanto de los docentes como de los estudiantes, dado que muchas instituciones y, más aún, una inmensa población usuaria de la educación adolecen de déficit tecnológico; otro interrogante sobre la virtualidad gira alrededor, de si el profesional virtual es o no competitivo, ante lo cual algunos analistas coinciden en que ello depende del grado de compromiso que el estudiante tenga con la cultura de esta metodología tecnológica - educativa, pues se ha comprobado también que de 30 estudiantes virtuales, 15 están al frente del PC, entre tanto, los otros 15 están conectados, pero en otros temas (tomándose un refrigerio, atendiendo una visita, hablando por su celular, etc.), es decir, ni la presencialidad ni la virtualidad hacen al profesional, la universidad no hace profesionales, solo expide una constancia académica, el profesional se hace –el sistema lo filtra-. 

iv) Virtualidad o presencialidad. Se reflexiona sobre lo ideal, si virtualidad o presencialidad, pues bien, considero que ambas, por las siguientes razones: Ya dijimos que la virtualidad llegó para instalarse y quedarse, no hay vuelta atrás, debemos reconocer la importancia de la tecnología en el proceso de educación bien aplicada, pero de otro lado, se requiere también de la presencialidad por la necesidad que tenemos de interactuar con otros, para lo cual se debe modificar la rigidez de aula de clase, cambiar la metodología y el procedimiento de la clase en el aula, tener el contacto con aquellos que me miran a los ojos, que me dan la palmada en la espalda y me dicen que tranquilo, que lo puedo lograr, que me preguntan por mi familia, que como voy, que como me siento, etc., en fin toda esta clase de contacto directo, se hace también indispensable, para complementar el proceso de aprendizaje. Es decir, debemos actuar como humanos, para replicar: “los conocimientos suman – la actitud multiplica”. En suma, estamos frente al proceso educativo que combina presencialidad – virtualidad, hoy el docente no asiste al aula de clase a enseñar, se viene a aprender, en promoviendo un intercambio y retroalimentación de conocimientos, ya no es una relación donde el profesor tiene un poder dominante sobre los estudiantes, esta situación ya es obsoleta, la escuela que enseña, ya no enseña, adoctrina, es más, se debe educar con pensamiento crítico, el  unanimismo  doctrina inspirada por el escritor francés J.  Romains,   también se encuentra en vía de extinción, por lo tanto debemos permitir que los educandos desde la cuna hasta su máxima vida educativa, lo haga con análisis crítico.  


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