Opinión / OCTUBRE 04 DE 2011

El año de Vargas Llosa

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Con el próximo anuncio del premio Nobel    de literatura 2011, termina el año  de Mario Vargas Llosa, exaltado en 2010.
El autor de esa maravillosa   obra  La  guerra del fin del mundo y muchas otras de igual importancia, como La ciudad y los perros y La casa verde, obtenía un galardón  merecido con creces, por el conjunto de su vasto y excelente  trabajo literario, la agudeza y meticulosidad de su investigación, no exenta de  juiciosa laboriosidad y talento.

Su última obra (1) viene a confirmar la apreciación  de los entendidos sobre la prodigiosa fuerza intelectual del peruano, que en esta oportunidad enfrenta  un género de crónica, ensayo e historia, que se forja en  sus 454 páginas, en una estructura novelística bien lograda.

Sir Roger David Casement, el personaje del libro que comentamos, como dice la enciclopedia Larousse, “fue un político irlandés, quien  después de una larga carrera diplomática al servicio de la corona británica, se consagró  a partir de 1913, al  movimiento nacionalista Irlandés. Miembro del grupo Sinn Feiner; intentó  durante la primera guerra mundial, que los alemanes apoyasen  la causa Irlandesa...”. Se trata  de un personaje de carne y hueso, legendario en la histórica lucha del pueblo irlandés, contra el poder central británico, en la forma  señalada por el propio  autor:
“La historia de Roger Casement se proyecta, se apaga  y renace  después de su muerte como esos fuegos de artificio que, luego de remontarse y estallar en la noche en una lluvia de estrellas  y truenos, se apagan, callan y, momentos  después, resucitan en una trompetería  que llena el cielo de incendios.”(2). Y más adelante dirá : “... el nombre de Casement se fue abriendo camino como lo que fue: uno de los grandes  luchadores anticolonialistas y defensores de los derechos humanos  y de las culturas indígenas de su tiempo  y un sacrificado combatiente  por la emancipación de Irlanda...”(3).
Del Congo Belga a la Amazonía, del infierno de las tropelías,  a las dificultades de la selva y las enfermedades del trópico, Casement vivió los horrores del colonialismo y la muerte, circunstancias  que lo fueron convirtiendo en un hombre de leyenda, que lo llevó a traicionar a Inglaterra, que le había dado todos los honores y a entregarse a la lucha del pueblo irlandés contra la metrópoli.

Debo destacar el empeño y la dedicación que se observa en la elaboración de  este trabajo, no sólo en los agradecimientos del autor a quienes le ayudaron por doquier, como nuestros colombianos Jorge Orlando Melo  y Héctor Abad, sino por la rigurosa puesta en escena, previo variado material de archivo.

Casement  llega a Irlanda, a su lucha y a su historia, merced a la experiencia  dolorosa y agobiante  de su paso por el Congo y por la Amazonía. No es ajeno a la visión lacerante de la explotación del caucho, cuando conoce de cerca la famosa Casa Arana. Allí acaba de explotar su humanismo y el sentido de su lucha  y de su vida, descrita con trazos magistrales por el gran escritor Vargas Llosa. Recomiendo su lectura.

1) El sueño del Celta. Mario Vargas Llosa.Editorial Alfaguara.2010.454 págs.
2)Opus.cit.página 447.
3)Opus  cit.páginas 448-449

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