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Opinión / FEBRERO 23 DE 2014

El asesinato del mariscal Sucre

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Editada por Planeta y con 385 páginas, circula el libro El Mariscal que vivió de prisa, de Mauricio Vargas, sobre Antonio José de Sucre y Alcalá, eliminado de cuatro tiros de fusil, a las ocho y cuatro minutos de la mañana, en junio 4 de 1830.

Días antes el militar se había hospedado en Popayán en casa de Manuela Arboleda, madre de los Mosquera, quien le aconsejó no seguir a Quito porque en el camino lo iban a matar. Pero continuó con su edecán Lorenzo Caicedo, el sargento Francisco Colmenares, el diputado José Andrés García Tréllez y dos arrieros, tras media semana de demora por falta de mulas frescas, pensó que se trataba de un pretexto para ganar tiempo a fin de planear la emboscada. 

Cerca al río Mayo pasaron la noche del 3 de junio en una posada donde también durmieron el comandante de caballería Juan Gregorio Sarria y el tenebroso indio patiano reconocido salteador José Erazo, quienes salieron de madrugada, contó en Pasto a los investigadores el comerciante cubano Manuel de Jesús Patiño que allí coincidió.

A los pocos minutos en Berruecos, en el sitio Olaya, cerca a La Venta, hoy La Unión Nariño, cae acribillado a balazos disparados desde el bosque por un grupo de malhechores el héroe de Ayacucho. Se atribuyó la autoría intelectual al general Juan José Flórez gobernante ecuatoriano para quitar a Sucre de en medio porque era el heredero de Bolívar y lo beneficiaba la separación del Ecuador de la Gran Colombia y además era el comandante del jefe de los asesinos Apolinar Morillo que había salido de Quito poco antes del atentado. Por motivos pasionales también sospecharon del general Isidoro Barriga, y de José María Obando se chismorreó que salía favorecido con el magnicidio. 

Parece que el confeso coronel Morillo fue fusilado. Sarria paró con sus huesos en la cárcel y Erazo murió en prisión. A Barriga solo se le probó que contrajo matrimonio con la viuda quiteña Mariana Carcelén y Larrea conocida como la marquesa de Solanda, y Obando fue absuelto en la Corte Suprema por falta de pruebas, con ponencia del magistrado José Félix de Restrepo.

En el libro Obando, de cruz verde a cruz verde, el rector de la universidad del Cauca, Antonio José Lemos Guzmán, narró la vida de José María Obando del Campo -nacido en Corinto y muerto a sablazos cerca a Bogotá, hijo Biológico del médico español José Iragorri- demostrando que este dos veces presidente en 1832 y 1853, fue ajeno al horrendo crimen. 


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