Opinión / JUNIO 21 DE 2021

El eje

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El día del Padre ha sido por tradición menos emotivo que el de la Madre, porque los caballeros son más serios y formales, sin embargo, también hay en ellos sentimientos y esperan el premio de la gratitud. Por eso, el domingo tuvo mensajes sentidos para ellos, hombres que de forma magistral conjugan la ternura con la fuerza y la disciplina con la caricia, personas que apartan la exigencia cultural de mostrarse inquebrantables y duros, para dejarse atrapar el alma por la mano diminuta que al tomar su dedo meñique, les captura la vida entera.

Es fundamental su papel en la vida de los hijos, sobre todo en la estructuración de su sentido de la autoridad, disciplina, orientación al orden, respeto, valores y en la adopción de principios que tienen su fuente en el buen ejemplo que el padre puede entregar -también en su presencia que fortalece, reprensión oportuna y consejo sabio-. Son muchos los seres que en actos de inconsciencia abandonan a sus hijos o se desentienden de sus responsabilidades, también son varios los que en vez de afecto entregan violencia y repiten las malas actuaciones que cometieron con ellos, dejando en las vidas cicatrices dolorosas en lugar de huellas memorables… Lástima por ellos, por los que vienen de su semilla y por la sociedad completa, pues cuando alguno incumple su papel en la historia y en la vida de otros, afecta la armonía universal que debemos crear.

Son más los buenos, los que se sacrifican para darle a los hijos lo que requieren, esos que trabajan con denuedo y multiplican sus fuerzas a punta de voluntad, para mantenerse despiertos a pesar de la fatiga, cuidar las fiebres nocturnas de sus pequeños o atender alguna enfermedad de ellos o de su madre. 

El padre es un eje insustituible, ¿de qué?

Primero. Eje de seguridad. Desde el momento de la concepción, durante el embarazo y en los primeros años, es la voz del padre la que genera calma, cuando dice: “Todo estará bien”, aunque él mismo no sepa cómo afrontará una situación. 

Segundo. Eje de confianza. La palabra del padre abre un universo de posibilidades. Cuando afirma que algo es viable, el pequeño confía en que ocurrirá. De allí que sea esencial mantener la palabra empeñada, hacer lo que se promete y enseñar que es posible ser confiable para los demás y creer en ellos, construyendo relaciones firmes y duraderas.

Tercero. Eje de formación moral. Los padres educan e inspiran. 

La honestidad, el honor, la rectitud, la coherencia; tienen origen en esos hombres, que por muchos de nosotros son vistos con místico respeto y admiración. Los valores son parte de la cultura y deben ser aprendidos y enseñados, hoy más que nunca, en el marco de una crisis ética que exige nuevos horizontes de integridad, para recuperar la fe compartida. 

Los padres son importantes y valiosos. A quienes lo han hecho de la mejor manera y han sido memorables, gratitud y reconocimiento. A los varones que han olvidado que el reto más importante que la vida propone, es hacerlo bien cuando nos es confiada otra vida… Nunca es tarde para recomponer el camino. -Al mejor de todos: Edilberto Alzate Marín-.


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