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Opinión / SEPTIEMBRE 14 DE 2022

El pasado en presente

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Imágenes superpuestas: tanques soviéticos ingresaban a territorio checoeslovaco, en agosto de 1968, cortando de tajo las reformas anticomunistas impulsadas por el gobierno Dubcek, periodo conocido como La Primavera de Praga, estampas reeditadas en las de escasos meses atrás, con similar armamento ruso, invadiendo a su ex socio, Ucrania, país con aplazadas aspiraciones de independencia y autonomía, retrotraen al mundo a ingratos episodios, lapsos históricos aberrantes que se consideraban superados. La férula de la Rusia imperial, cabeza mayor de la extinta URSS, sojuzgando, hoy como ayer, naciones de su proximidad geográfica, sin que el resto del mundo ose oponerse, ante la amenaza de su arsenal nuclear, plantea la vigencia de una jamás difunta guerra fría.

En la vecindad continental, ¿recuerdan el caos social, económico, político, de Chile, a partir de la llegada al poder del médico Salvador Allende, hasta el golpe militar, hoy hace 49 años? Fue el primero de varios e invariablemente fallidos intentos de armonizar democracia con comunismo. Medio siglo después los chilenos reviven aquel luctuoso periodo, tras elegir a Boric -quién lo creyera-, el candidato del radicalismo de izquierda, renegando de décadas en avances económicos y armonía social. A escasos meses desde su posesión, ya cuenta con millones de arrepentidos, una aplastante derrota del texto constituyente que contaba con su apoyo, y con el vandalaje cómodamente instalado en las calles de Santiago. Días oscuros le esperan a la patria de O’Higgins. Haciendo gala de monstruoso cinismo, para vergüenza nuestra sin antecedentes, varios colombianos involucrados en los pactos del gobierno Santos con las Farc, han ofrecido su asesoría para permitirle al gobierno chileno obviar la consulta ciudadana directa, en el empeño de sacar adelante el texto rechazado por más del 60 % de sufragantes, en un proceso que movilizó casi al 100 % del electorado hábil. 

Abundan las vigencias del pasado sin explicación racional: en febrero de 1989, el ayatolla Jomeini, líder espiritual y político de la mayoría musulmana chiita, en Irán, quien derrocó al Sha Reza Pahlevi, emitía un edicto o fatua, de inédita dureza contra al escritor indobritánico, Salman Rushdie, autor de Los versos satánicos, por supuesta profanación de hechos y personajes sagrados del islam. La virtual condena, potestativa de su condición, incluía a los editores y a cualquier otra persona relacionada con el libro. Hasta el 12 del mes anterior, más de 34 años después de emitida, la fatua de Jomeini había cobrado decenas de víctimas. Ese día, en una localidad del Estado de New York, lugar de su prolongado exilio, el escritor recibió una docena de puñaladas a manos de un hijo de migrantes, quien declaró haberlo agredido, “por el daño causado al islam”. 

Falta espacio para referir eventos de similares lazos con el pasado, con repercusiones en el mundo actual. Dejemos apenas abierta la alusión a la aún insoluble tragedia venezolana, reedición del sexagenario drama cubano, incluyendo el cómplice silencio de la intelectualidad latinoamericana.


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