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Opinión / NOVIEMBRE 26 DE 2019

El poder de la protesta

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

El ser humano ha marchado a lo largo de la historia, en algunos casos huyendo del frío glacial o en otros buscando alimentos que los llevó a cruzar el estrecho de Bering. 

Hoy, en el mundo las personas marchan como una forma de protesta ante los atropellos o situaciones que les afectan en la calidad de vida, en el logro de sus sueños o por la injusticias de gobiernos tiranos de izquierda o de derecha.

Estas marchas llevan a los presidentes, gobernadores, alcaldes, representantes al Congreso, asambleas y concejos municipales a evaluar su actuar y el efecto negativo de sus acciones, en algunos casos equivocadas que han desmejorado la calidad de vida de todos. La población colombiana ha sido exprimida a base de impuestos, alzas de combustibles, peajes, fallas en la salud, desempleo, delincuencia y desprotección ante los bancos que empobrecen a sus  usuarios. 

En 1773 se dio la protesta del Boston Tea Party, un motín del té que llevó indirectamente a la independencia de Estados Unidos, en donde 60 colonos lanzaron 342 cajas de té que venían de barcos procedentes de Inglaterra como un gesto contra el gobierno británico que dominaba a este país. La Revolución Francesa, que transformó a Francia y Europa, donde la población salió a las calles tomándose La Bastilla, acabando con un régimen despótico que llevó al rey a la guillotina.

La marcha de la sal del  12 de marzo de 1930 de Mahatma Gandhi, donde  marchó desde un monasterio en India hasta el océano Índico situado a 350 kilómetros de distancia, a la que se unieron miles de personas  como protesta al monopolio de la sal que tenía Gran Bretaña en India. 

La marcha de 1963  en Washington, desarrollada por Martin Luther King, que permitió el derecho al voto a las personas negras y convierte cualquier hecho de segregación como algo ilegal en Estados Unidos. 

La marcha de 1989 contra el régimen comunista de Alemania Oriental, que duró por varios meses hasta la caída del muro de Berlín en 1989. 

La victoria de la Revolución Cantada de 1991, que llevó a la independencia de los pueblos bálticos de Estonia, Letonia y Lituania bajo la dominación soviética, donde dos millones de personas se tomaron de las manos para formar una frontera simbólica de 560 kilómetros, que llevó a la libertad a sus países.

La Revolución de Rosas en Georgia en respuesta a la elecciones amañadas, la Revolución Naranja en Ucrania, la del Cedro en el Líbano y posteriormente la de los tulipanes en Kirguistán, llevando a nuevas elecciones presidenciales y logrando la libertad del dominio soviético y Sirio. 

La primavera árabe de 2010 que fueron alzamientos en países como Túnez, Egipto, Libia, Yemen, Siria, Bahrein, Argelia, Jordania, Marruecos Irak, en contra de dictaduras que lo gobernaban. Y por último las marcha contra el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.

 


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