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Opinión / NOVIEMBRE 30 DE 2022

El puente está quebrado

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Entre las poquísimas experiencias exitosas de iniciativas y realizaciones con origen civil, de nuestro ámbito regional, enmarcables en el enunciado constitucional de participación ciudadana, resalta la Veeduría ejercida por comunidades beneficiadas con la recuperación del tramo vial La Y - Barragán, en el último lapso del gobierno Uribe. A la cabeza de ese frente netamente ciudadano, estuvo, entre otros entusiastas comprometidos con el proyecto, Amparo Hurtado, miembro de una familia de reconocido ancestro barragueño, educadora y líder comunitaria con visibles logros en varios campos de acción. Residentes de entonces en los municipios quindianos de Calarcá, Córdoba, Pijao, Buenavista, y del Valle, Caicedonia y Sevilla, quienes algo de memoria conservan, recordarán el penoso estado de la antigua carretera nacional, causa de letales accidentes y costosas dificultades de movilidad, solucionadas mediante la intervención a fondo por parte de la institucionalidad nacional, a su vez promovida -y bajo veeduría efectiva-, por las comunidades afectadas. El resultado final, tras la óptima aplicación de recursos, y el control ciudadano de los mismos, aún salta a la vista. Si hoy día los municipios aludidos disponen de un acceso vial central en adecuadas condiciones de uso, salvo imponderables, se debe en buena proporción al empeño y labor de aquella iniciativa comunal. Nunca, como suele ocurrir, se hizo mención ni se expresó gratitud suficiente por un mérito tan bien ganado. Sin importar la extemporaneidad, luego de casi tres lustros de incontables beneficios, en medio del drama colectivo que confronta ahora la misma región, por el cierre indefinido del puente que comunica al Quindío con el Valle del Cauca, expresamos efusiva gratitud a quienes participaron entonces y de nuevo comprometen esfuerzos en la solución de problemas comunes. 

Respecto al puente, de acuerdo al relato de la citada líder ciudadana, no parecen posibles alternativas diferentes a la demolición de la estructura actual y su reemplazo por una nueva, de mejores especificaciones. Se cuenta con el apoyo técnico y financiero de Invias, y aportes de los dos departamentos, cuyos gobernadores han estado atentos. Un cálculo optimista sitúa en dos años la inauguración de un nuevo puente. Los perjuicios para la vecindad son enormes; pérdidas económicas con efectos sociales son fáciles de suponer, pero difíciles de cuantificar, y mucho más de asumir. La población afectada recurre de nuevo al liderazgo natural de Amparo Hurtado, de quienes le colaboran y acompañan en su tarea. La veeduría de municipios cordilleranos del Quindío y el Valle adquiere otra vez su importancia social. Nadie, menos ellos, tienen soluciones milagrosas, pero sirve bastante al ánimo colectivo contar con su activo apoyo en momentos tan complicados. 

Oportuna ocasión para recordar y traer al presente el sentido creativo de la participación ciudadana. Por desgracia, los sucesivos gobiernos nacionales, a partir de la expedición de la Carta Fundamental, no han prestado atención adecuada a este esencial componente de la democracia. Una democracia saludable requiere ciudadanía participante.


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