Opinión / SEPTIEMBRE 27 DE 2011

El ruido de las cosas al caer

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El estrépito apenas se insinuaba a los lejos, pero el narrador le va enseñando al lector, que se trata de la caída de todos.El ruido de la ruina, la ruina de varias generaciones y países. “ No comenzó mi propia vida a precipitarse a tierra en ese mismo instante, no era aquel ruido el ruido de mi propia caída, que allí comenzó sin que yo lo supiera?”(1), se pregunta uno de los protagonistas de esta obra de Juan Gabriel Vásquez, que adquiere aquí mayoría de edad y madurez de gran escritor.

Autor, entre otros, de Historia secreta de Costaguana, Vásquez se revela como una de las nuevas figuras de la literatura posterior al boom, de la novela urbana vigorosa que sorprende con un lenguaje fresco y vital, una solidez narrativa que lo hace sobresalir y le ha permitido el favor del público lector.

Vásquez se encarna en Antonio Yammara, profesor universitario, quien va llevando el hilo de la vida de Ricardo Laverde, al cual conoció accidentalmente, aviador e hijo de aviadores veteranos. En el desarrollo de su labores profesionales, transforma sus tareas cotidianas, por otras ilícitas que le dan más ganancias. Es el retrato de un país, de unos hechos tristes que aún se repiten, de una tragedia cíclica y fatal, que retoma acontecimientos históricos, personajes, en una trama bien escrita sobre padecimientos de años.

Debo señalar que no esperaba tanto del autor porque la narración tiene el mérito de mantener al lector aferrado al libro de Alfaguara, para hilvanar y desplegar la vida de Antonio Laverde, de su esposa Elena Fritts, de su hija Maya. Para mostrar con palabras ricas y bien empleadas, las circunstancias que vive esta familia.

Envuelto en el mundo de coincidencias y desventuras, el accidente del avión de American Air Lines, que sirve al autor para destacar la fuerza del impacto y del error humano antes de aterrizar en Cali y cuya caída, explica la suerte de varias familias y, por qué no decirlo, de varias generaciones: “..Es el ruido de las cosas al caer desde la altura, un ruido interrumpido y por lo mismo eterno, un ruido que no termina nunca, que sigue sonando en mi cabeza desde esa tarde y no da señales de querer irse, que está para siempre suspendido en mi memoria...”(2). El golpe fatal condensa los otros golpes que destaca la historia con insistencia abrumadora y es una radiografía de nuestras dramáticas falencias.

Lo mismo que el autor resuelve con éxito su trama urbana en la cosmopolita Bogotá, recorre con fortuna los vericuetos que envuelve el sinfín de aventuras de su extraño amigo. Un contacto que se hace en una mesa de café, por el sector de la universidad del Rosario, en el centro de la ciudad, y se va desarrollando como se mueve una inmensa boa salvaje y devastadora.

Ricardo Laverde viene a ser el personaje de este buen libro, pero su escenario amplía la perspectiva de las décadas de miseria y fatalidades de la nación.

Juan Gabriel Vásquez nos lleva de su mano diestra por esos caminos conocidos de la Candelaria, la Jimenez, el barrio Santafé, pero también por las geografías que dieron origen a esa espantable economía del miedo. Ese es su esfuerzo y bien que ha logrado su cometido.

1) El ruido de las cosas al caer. Juan Gabriel Vázquez. 259 pág. Alfaguara 2011.
2) Op.cit.pag. 83

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