Opinión / MARZO 21 DE 2018

Entre las maquinarias y el clientelismo II

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

De la misma manera, otra expresión de la política regional en estas elecciones, fue el clientelismo político, una forma de instrumentalización de la política que utiliza a los individuos en función de votos y favores y es considerada como la antesala de la corrupción política y constituye una evidencia clara de la crisis de los partidos, que en la práctica de hoy parecen no representar a nadie, sino a pequeños grupos de intereses mayúsculos y minúsculos.

Este clientelismo de mercado de hoy, ofrece los servicios públicos como una dádiva, un cupo escolar, una afiliación al Sisbén, un contrato de trabajo en una entidad pública, un contrato de obra pública, una vivienda de interés social, un cupo en un ancianato, etc. Se explica porque quienes estén más cerca del poder, pueden obtener un beneficio mayor.

Las clientelas electorales expresadas en la burocracia le aseguran el espacio para el clientelismo y la continuidad en el poder, donde las órdenes en la administración pública, no las dan los funcionarios públicos, sino los políticos a quienes les sirven y les deben el cargo.

Pero por otro lado están los miles de personas que vendieron su voto en estas elecciones, no en función de una empatía electoral, sino de un negocio rápido que al supeditar su decisión a una remuneración por el ejercicio del sufragio, este elector nunca pudo formarse una idea exacta de las preferencias que ofrecía la contienda política, porque sus acciones estaban orientadas a detectar aquel candidato que en su lógica económica le pagara más por su voto.

Esto implica que ese ciudadano no tendrá nunca un rol activo dentro de las deliberaciones políticas ni sobre el control social y no podrá tampoco contribuir a la formación de la voluntad política, pues si no lo hace como individuo, mucho menos podrá hacerlo como parte de esta sociedad.
 

El Senado

En cuanto al Senado de la República, se inscribieron cinco candidatos, Aydeé Lizarazo del movimiento Mira, Luz Piedad Valencia del partido Liberal, Jaime Alberto Martínez de la Alianza Verde, Néstor García Buitrago de la lista de la Decencia y Hernando Márquez del Centro Democrático.

Como se dijo anteriormente el triunfo fue para Aydeé Lizarazo del Mira, es el resultado de un trabajo continuo con sus militancias desde hace 18 años, cuando se fundan como movimiento y en el año 2.000 llegan por primera vez al Congreso y continúan creciendo paulatinamente a fuerza de disciplina, el elector del Mira no lo compran con 50.000 pesos, ni se voltea por un contrato, este obedece las estrictas directrices de su grupo religioso.

A la candidata Luz Piedad Valencia Franco del partido Liberal no le alcanzaron los votos, y en ello influyó notoriamente el distanciamiento que tomó el alcalde Carlos Mario Álvarez elegido por ese grupo político y sin el cual le habría sido imposible soñar con la alcaldía de Armenia. 

Valencia pedía al apoyo político para su viejo aliado de luchas políticas, Anuar Oswaldo Oyola, inscrito para la Cámara por el también partido Liberal y no para Luciano Grisales quién también fue su socio y aliado antes de la ruptura con el alcalde, y quién no hubiera alcanzado curul en 2014, sino no es por el apoyo efectivo por Valencia Franco desde la bien aceitada maquinaria de la Alcaldía de Armenia.

En estas elecciones como en anteriores ,no valió solamente la compra de votos, sino que también era necesario la adscripción a alguna de las llamadas maquinarias, que en esta región se vuelven indispensables para llegar al poder y mantenerse en él, su eficacia radica en que la transacción que se hace tiene al menos una corta duración de por lo menos un contrato de tres meses, que a su vez garantiza el respaldo del político en campaña, mientras los otros grupos por fuera de su influencia, mantienen un efecto inmediato que no se prolonga en el tiempo y eso los coloca en una clara desventaja.

Quienes compran los votos, no están interesados en formular políticas públicas de acuerdo con las necesidades de la comunidad, sino en hacerse elegir para agenciar beneficios específicos a costa de los recursos del estado y quien lo vende con seguridad, no será jamás un veedor social del desempeño de sus elegidos.

Por otro lado, tanto Luis Alberto Martínez de la Alianza Verde como Hernando Márquez del Centro Democrático, fueron dos novatos aventureros de la política regional, que no tenían claridad en los asuntos del manejo del estado, pese a que el primero de ellos decía tener un posgrado en asuntos públicos y ser asesor de la ONU en Colombia, sus discursos nunca estuvieron sintonizados con las necesidades de la gente, ni con el desempeño específico de su rol y funcionalidad en el Senado de la República.

De nada le sirvió a Márquez abrigarse bajo el paraguas del Centro Democrático, por puro pragmatismo político, corrió con la misma suerte que sus copartidarios temporales Fabio Olmedo Palacio y Libardo Taborda, quienes creyeron que el Centro Democrático “per se”, era una fábrica de votos que por ley de arrastre, los llevaría a ocupar curules en Cámara y en Senado, no entendieron que en el Quindío hay más Uribismo que partido Centro Democrático, lo que explica claramente los más de 11.000 votos que obtuvo Uribe solo para asegurarse su senado.
 

Las consultas como espejismo

Los copiosos resultados obtenidos en las consultas interpartidistas que dejaron a Iván Duque de la Coalición por Colombia como el gran ganador en el Quindío, frente a Gustavo Petro y a Carlos Caicedo por la Inclusión Social son un espejismo, pues no reflejan con total certeza que esos serán sus votantes, se trató de una expresión rápida y emergente, resultado de la polarización entre la derecha y la izquierda. Por un lado, el miedo al fantasma del “Castrochavismo” inventado por el expresidente Uribe como estrategia de manipulación y de miedo para obligar a los colombianos a salir a votar por sus candidatos, que surtió efecto, pero la izquierda encarnada en Petro tampoco se quedó quieta e hizo lo propio en contra de la derecha que quiere devolvernos a la guerra.

Para finalizar, basta decir que los resultados obtenidos en la contienda política en el Quindío, determinados por las maquinarias movidas tanto desde la alcaldía como desde la gobernación, siguen poniendo en evidencia el gran déficit de transparencia, meritocracia, participación ciudadana y defensa de lo público que derivan en el pésimo funcionamiento de las instituciones públicas y el total desprestigio de la política y de sus representantes.

Pero lo mejor de toda la jornada legislativa del país, es que tanto en la Cámara de Representantes como el Senado, la representación fue diversa y en consecuencia tendrá que haber más dialogo político entre los diferentes partidos, facciones y grupos significativos de ciudadanos y las leyes no se podrán aprobar o rechazar únicamente por el viejo sistema del “pupitrazo limpio”.

Quedan en deuda una vez más con los ciudadanos del Quindío, los partidos políticos y las instituciones del estado, que deben promover y fomentar la formación política, y la cultura ciudadana en beneficio de la democracia y el estado social de derecho, para evitar las desviaciones y los vicios políticos que deslegitiman y distorsionan el funcionamiento del sistema político.


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