l
Opinión / DICIEMBRE 02 DE 2023

Estar ahí para vivirlo 

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Viví la calle, lugar y ambiente con la sospecha de numerosos lectores que desconocían la existencia de la casa de dos pisos en el Empedrado número 207, La Habana Vieja, Cuba. El colorido de las rejas de madera en puertas y ventanas de La Bodeguita del Medio, me recordaron la cultura caribe de música, fiesta y baile. Caminé en compañía de Tatiana y Andrés, amigos entrañables cubanos, por las calles estrechas con edificaciones olvidadas en medio del calor y los recuerdos revolucionarios de tiempos pasados. En el restaurante Siete Espadas nos refugiamos del sol. Mojito de entrada como prueba de lo que nos esperaba a las 7:00 PM, antes de asistir a cumplir con la reserva hecha desde tres meses atrás. Masa de cerdo a la Camaguayana, picadillo a la Habanera y cerveza Cristal completaron el menú.  

  Me emocioné, la sangre hervía y con las palmas de las manos acompañé el son cubano, sobre la calle bailaban numerosas personas. ¡Bienvenidos a La Bodeguita!, nos dijo el encargado de atender las reservas. Atrás quedaron numerosos turistas que bailaban al ritmo del grupo musical frente al mostrador con ventas de licores y el espacio entre la puerta de entrada y el pasillo, por donde seguimos hasta ocupar nuestra mesa. Excitado por el ambiente musical, sentí admiración por las innumerables firmas, recuerdos y fotos de personajes que desfilaron por este lugar. Todas las paredes de los cuartos que sirven de comedores estaban llenas de tales recuerdos, como resulta difícil imaginar lo importante que era para mí encontrarme, justo este día, en ese lugar.      

Son tantos los personajes que estamparon su mensaje y firma como “My mojito en La Bodeguita” de Ernest Hemingway, que acompaña su foto en el cuadro colgado a treinta centímetros de mi cabeza. Las miles y miles de firmas fundamentaron la historia cultural de la Bodeguita desde 1942, cuando Ángel Martínez la fundó. Sobre otra pared observé la foto y firma de García Márquez, entonces fue ahí cuando advertí que cumplía el sueño de brindar por la suerte de vivir este momento y reconocer la influencia de tales personajes en mi camino por la literatura. Camino que también La Bodeguita transitó, pues existen 5 sedes en México y una tanto en Costa Rica, Argentina, Hungría y República Checa, como en Ucrania.      

Después de tres mojitos y langosta, “un tesoro de la costa”, como dijo el mesero, fue el preámbulo del encuentro con el poder que tenemos de convertir los sueños en realidad. Había que estar ahí para vivirlo, me sentí adolescente y embrujado por lo que apreciaba. A la mesa llegó el conjunto de planta, la rodearon y me cantaron. Confundido en un cálido abrazo con Tatiana y Andrés les agradecí su compañía, mientras el conjunto entonaba, con estrofas particulares y son cubano, mi cumpleaños. Recordé una estrofa de la poesía que Nicolás Guillén le dedicó a su fundador: Brindo porque la historia se repita, / y porque lo que es ya la bodegona / nunca deje de ser La Bodeguita. 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net