l
Opinión / FEBRERO 21 DE 2024

Hablando de paz

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

El titular del medio de información internacional resaltaba en el monitor: “En un mundo que habla de guerra, Colombia está hablando de paz”, altisonante declaración del presidente de Colombia en una conferencia de seguridad, en Munich, Alemania, el más reciente pretexto para otra de sus alucinantes y alucinadas escapadas de palacio, trocadas en costumbre. El siguiente anuncio, bastante más pequeño: “Cuatro militares muertos tras combates contra el Clan del Golfo en el sur de Bolívar”. Otro, en la misma edición y fecha, refundido entre frivolidades noticiosas: “Soldado murió tras la activación de un campo minado en Segovia”. ¿Acaso la única incongruencia de la retórica presidencial con la dolorosa realidad del país, puesta de manifiesto por titulares de prensa a los ojos del mundo “racional”? Ni de lejos. Si algo va quedando claro tras decantarse la espectacularidad, los anuncios de ceses al fuego, de diálogos trasnacionales con costosas delegaciones de bandidos y funcionarios, es el visible fortalecimiento de las estructuras criminales con o sin chapa política, a lo largo y ancho del país. Extorsión, secuestro, boleteo, desplazamientos forzados, reclutamiento de menores, asesinatos de renuentes a la acción delictiva de las bandas armadas, ante el ostensible debilitamiento de la fuerza pública, de su pérdida de presencia y autoridad, continúan siendo flagelos sociales latentes y en auge. Pero, ¿es realmente consciente la ciudadanía de la premeditación, del cálculo malévolo en la cúpula de gobierno respecto a los hechos? Por desgracia, no parece. Y si existiera certeza en buena parte de la población respecto a la inacción oficial, de la intencionalidad del caos, igual se ignora la forma cómo esta se articula con otras estrategias, dirigidas todas a la toma indefinida del poder por parte de la izquierda populista, para desembocar más tarde, sin elusión posible, en un régimen tiránico neto, similar al venezolano.

No cabe duda alguna: Petro y sus secuaces le apuestan al deterioro inducido de la fuerza pública legítima, para sustituirla por paramilitarismo zurdo militante. En ese propósito va adelante del vecino nororiental. Mientras adoctrina los cuadros militares desde adentro, desde las escuelas y academias de formación, consolidado un comando fuerte y por ahora dadivoso con la tropa, establece al tiempo una vanguardia formada en la clandestinidad que cada día lo es menos, encauzando el poder armado hacia un “ejército popular”, propio de regímenes comunistas.

¿Les suena fantasioso? Lamento anunciarles más bien que las previsiones pueden quedar cortas en tiempo y en alcance. Don Petro en su proyecto de reafirmación y ampliación de poder, despliega tentáculos insospechados, ajenos a la comprensión del colombiano raso. Nos resistimos a confrontar la realidad porque al transformarse en cotidianidad deja de ser inverosímil; se trastoca, primero en explicable y luego en tolerable. Que hable de paz en escenarios internacionales, mientras subvierte la legalidad, la legitimidad, a favor de grupos armados, violentos, con gran capacidad de daño, que incurren en todo tipo de delincuencia, no es un simple engaño al país que en mala hora lo eligió. Hace parte más bien de una colosal maquinaria de demolición de nuestra estructura social y económica para instaurar la suya, la tributante de la zurda internacional, por fracasada contumaz, no menos perversa.
 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net