l
Opinión / ENERO 30 DE 2020

Invasión de mentirosos

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal, no compromete la línea editorial ni periodística de LA CRÓNICA S. A. S.

Para el tenista Robert Farah la culpa es de la vaca que comió asada. El deportista echó ese cuento al probársele que ganó en Wimbledon, dopado con boldenona, usada también para fortalecer novillos. 

 

Lucelly García de Montoya, en 1993, a 16.000 pies de altura, de Bogotá a Armenia, al despegar el avión, dejó su silla, se paró al lado de la mía, a contarme en detalle llorando durante treinta minutos, que la habían despojado de su investidura de representante a la Cámara, pues no mandó el billete exigido por el magistrado ponente del Consejo de Estado. En su llanto lastimero me ocultó que la Constitución de 1886 permitía, pero la de 1991 prohibió a congresistas manejar recursos del erario como los de la casa de la cultura de Calarcá.

Un periodista de Radio Ciudad Milagro aparentó que su primorosa hijita estaba secuestrada, hizo escándalo sabiendo que en compañía de un machucante, disfrutaba en ardientes arenas costaneras. Al descubrírsele muchos procesos fraudulentos contra Colpensiones empleando igual incapacidad escaneada, un abogado montó la patraña que los papeles apócrifos fueron producidos por el citador de su oficina ya muerto. 

Acaudalados costeños aportantes a la campaña presidencial en 2002 tergiversaron la verdad fraccionando las fincas para recibir más plata de Agroingreso Seguro. El verborreico coronel Hugo Chávez embaucó con la estafa llamada socialismo del siglo XXI, a fin de ganar las elecciones en Venezuela. Jorge Pretelt, de la Corte Constitucional, engañó negando que pidiera a Fidupetrol $500 millones por una tutela.

Al quedar diáfano que administró caudales de la nación en los seis meses anteriores a su elección de senador, Antanas Mockus enredó que el dinero fue administrado por el gerente de su Corporación Visionarios. Miguel Maza —embustero general policiaco— falseó no conocer la región del Magdalena Medio, sin embargo, un hermano de Henry de Jesús Pérez, jefe de las Autodefensas, declaró que allá los vio platicando. 

El Estado siempre ha olido mal, la descomposición moral avanza sin control. Muchos violadores, corrompidos llegados en las carabelas de Colón, se quedaron en el nuevo mundo, echando polvos y mentiras. 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

copy
© todos los derechos reservados
Powered by:Rhiss.net