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Opinión / ABRIL 24 DE 2024

Islas de calor

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“No necesitamos un parque metropolitano que tenga mucho pasto o que tenga pinos o eucaliptos, por ejemplo, porque son especies foráneas, invasoras, que no sirven de alimento a las aves, mamíferos e insectos nativos” … Paula A. Rodríguez. WWF Colombia.

El concepto “isla de calor urbana” surgió en 1958, del climatólogo Gordon Manley, quien observó la merma de las precipitaciones de nieve en ciudades inglesas, relacionándolas con aumento de temperaturas en las zonas urbanos.

Con el “fenómeno del niño”, se disparó la temperatura en todo el país. Estuviera donde estuviera la sensación ha sido que el calor se hacía insoportable. Esto dependiendo de cómo considere cuál es la sensación térmica agradable o aceptable. Desde los territorios ya estimados calientes como por igual zonas de las “tierras frías”, aumentaron considerablemente sus temperaturas.

Resulta que esos aumentos se sienten esencialmente en zonas más desforestadas y en las ciudades, que entre más grandes se vuelven más calurosas. De una zona arbolada a calles totalmente encementadas, son unos grados centígrados de diferencia que hacen notable la falta de la sombra brindada por los árboles. Cuando se sustituye la agradable gama de verdes de la naturaleza, por los tonos de los grises del pavimento y el concreto, el acaloramiento aumenta considerablemente y se pierde calidad de vida.

Las “islas de calor”, que día tras día aumentan en el mundo entero por la urbanización acelerada, por el crecimiento desmesurado de las ciudades, vienen siendo de preocupación porque las mismas inciden en la salud pública y generan deterioro de la vida cotidiana. La diferencia puede alcanzar desde 1°C hasta los 12°C en la sensación térmica que se presentan en las ciudades con respecto al campo y a su entorno natural. Esto se manifiesta recurrentemente con “insolaciones, calambres producidos por golpes de calor, agotamiento, deshidratación, aumento de riesgo por enfermedades respiratorias”. “La alta demanda de electricidad aumenta el costo de los servicios energéticos. El mayor uso del aire acondicionado genera más contaminantes atmosféricos y emisiones de gases efecto invernadero. Las altas temperaturas y los contaminantes atmosféricos en el aire, provocan más muertes y enfermedades relacionadas con el calor”. La contaminación atmosférica contribuye a las altas temperaturas en las “Islas de Calor Urbanas”.   

Las acciones más inmediatas pueden ser en primer lugar el compromiso ciudadano de cambiar el paisaje urbano volviéndolo más verde. Plantar árboles en nuestras calles y aceras, crear corredores verdes, sembrar jardines y/o huertas en las azoteas, instalaciones de techos frescos y/o reflectantes en los hogares, transformación ambiental de sectores residenciales para lograr los eco-barrios, calles peatonalizadas y arborizadas, construcción y adecuación de parques urbanos cercanos, disminución del consumo energético en los hogares y en actividades comerciales e industriales, renaturalización urbana con recuperación de ríos y quebradas. Más ciudades pequeñas y menos ciudades grandes. 

Concluyo diciendo que “las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”, como lo expresan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Recordando que en el Marco Global Kumming-Montreal (diciembre 2022), 194 países, Colombia incluida, se comprometieron en aumentar la superficie, calidad y conectividad de estos espacios en zonas urbanas y densamente pobladas. 


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