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Opinión / DICIEMBRE 20 DE 2018

Jaque mate del general Serrano

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En el texto titulado Jaque mate, Rosso José Serrano cuenta su vida, el nombramiento como director de la Policía de 51 años en 1994 y lucha contra el cartel de Cali.

Nació en Vélez, Santander, fue un muchacho del estrato uno que se entusiasmó con el uniforme, la gorrita y las botas relucientes; hijo de la modista Ana Dolores Cadena, de 17 llegó a Bogotá sobre un camión de Bavaria. En la Escuela General Santander terminó bachillerato.

La abuela portaba pistola, el profesor ponía el revólver en el escritorio al comenzar clase, de niño disparaba a una botella o lata de betún. Mató un atracador al escapársele. A los 23 le echó el lazo a la alemana Hilde, de capitán estuvo en Calarcá, comandante en Quindío en 1984 donde persiguió a Lehder cuyo padre Guillermo murió avergonzado. Capturó a Gilberto Rodríguez porque una policía olió su perfume. Es una ironía que este narco cayera por una nariz; el director de la DEA Tomas Constantine sostenía que en Colombia hay “una parodia de justicia”.

Dice que Fernando Botero Zea lo recomendó con Samper. (En las memorias Aquí estoy y aquí me quedo, el expresidente refiere que fue el general Antonio Sánchez su jefe de seguridad, página 302); impensable llegar a la dirección porque estaba de 7 en antigüedad, ascendió por un garrochazo. Capturó a Miguel Rodríguez pues lo delató una veladora a la virgen, visible desde un cerro en simulado apagón en su edificio. 

Hay 4 factores para que un proyecto sea mafioso: políticos propios, patrimonio legalizado, segunda generación sin sospecha ni antecedente y violencia invisible. Los colombianos no son propiamente mafiosos, nunca han tenido candidatos propios sino arrendados.

Cuando despachó a Jesús Santacruz Londoño alias Chepe, tercer hombre de Cali, acompañado del mandatario, festejó con whisky en el Palacio de Nariño. En Medellín creen que madre solo hay una, padre puede ser cualquier hp. Lehder aún debe diez mil cajas de arroz chino devorado por sus seguidores del Movimiento Latino Nacional y las mamás del norte de Armenia le ofrecían sus hijas por billete. 

La institución aprovechó el escándalo samperista (1994-1998) para crecer. Me consta que Serrano, entonces teniente coronel, usaba un destartalado Nissan Blue Bird. García Márquez le insinuó escribir este libro insinuándole en calidad de asesor a su alumno Santiago Gamboa.


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